Tanto quienes han trabajado con Serrano como quienes lo critican saben que el representante del distrito congresional 15 ha trabajado siempre tras bambalinas.

Flickr/Congressman Serrano’s office

El representante Serrano marchando en el desfile del día de Puerto Rico en 2011. (Flickr/Oficina del congresista Serrano)

Allí donde muchos seguidores encontraron en el congresista José Serrano al representante que no andaba persiguiendo el protagonismo, ni las primeras planas de los titulares y veían en ello una virtud, allí mismo otros veían un defecto, sentían que no se concretaban acuerdos, que no se avanzaba lo suficientemente rápido.

El activista de los derechos civiles y reverendo Al Sharpton describe a Serrano como un “líder termómetro”, distinto a aquellos que llamó “trueno”, que caen, hacen ruido e iluminan.

Para Sharpton, Serrano es otro tipo de líder. “No es un negociador, no es del tipo que hace transacciones, es un termostato que toma la temperatura del ambiente”, dice Sharpton por teléfono.

Un termostato de larga duración que ha medido la temperatura durante los últimos 30 años en las salas de la Cámara de Representantes, a donde Serrano llegó en 1990 para representar lo que se había delimitado entonces como el distrito 18 en el sur del Bronx. Con 46 años de experiencia como político, 30 de ellos en la Cámara, logra convertirse en el representante latino con la carrera más prolongada en el congreso.

Luego de pasar los primeros ocho años de su vida en Puerto Rico, sus padres se mudan al sur del Bronx. El padre de Serrano sirvió en el ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y cuando fue dado de baja trajo consigo a casa una pila de discos de Frank Sinatra. Serrano escuchaba esos discos por horas y horas.

“Poco sabía, pero esos registros me estaban enseñando el idioma del continente, donde mi familia se mudaría pronto. Escuchando a Sinatra, aprendí a pronunciar cada palabra de forma distinta. Nunca se tragó una sílaba. De él aprendí ritmos, inflexiones y los sonidos de un idioma tan diferente del que hablaba todos los días”, escribe Serrano en “How I Learned English”, un libro de ensayos sobre personas que han aprendido inglés como segunda o tercera lengua. 

Sinatra además es casi una obsesión para Serrano, quien puede hablar por horas y horas sobre el cantante. En 2008, por ejemplo, Serrano fue uno de los patrocinadores para la designación del día de Frank Sinatra

Incluso se dice que es el mayor fan de Sinatra en la Cámara, pues además de tener todas sus películas, discos, tener en su iPod unas 2.000 canciones del cantante, y haberse unido a los hijos de Sinatra para presentar la estampilla postal de Sinatra en 2008, en 1997 fue uno de los líderes que apoyó la entrega de la medalla de oro del congreso en conmemoración póstuma al cantante.

Así como su padre, Serrano se enlistó en el ejército entre 1964 y 1966, en el cuerpo médico del ejército de los Estados Unidos. En los primeros días comprendió la diferencia que hay entre los puertorriqueños en la isla y otros como él, que estaban en el continente. 

El primer día que Serrano se enlistaba, curiosamente acababa de votar y llegó unos minutos tarde al centro conscripción donde recibían a todos los nuevos. Allí conoció a otros puertorriqueños de Nueva York, Chicago y de la isla. El que venía de la isla le dijo que había una gran diferencia entre los dos. Serrano dijo que no había diferencia alguna, ambos eran puertorriqueños.

“La gran diferencia entre tú y yo”, recuerda Serrano por teléfono, “es que tú puedes votar por presidente. Yo no. El presidente puede ponerme en el ejército, pero yo no puedo votar por él”. Serrano recuerda haber pensado entonces ¿cómo se puede dar la vida por un presidente a quien uno no eligió, por quien uno no votó?  

Poco después de salir del ejército, ya en los años setenta Serrano pasa de ser un cajero a un polítco. Según Gerson Borrero, el salto de Serrano a la política local vino mediado por Evelina López Antonetty, quien era una activista de los derechos civiles y líder en el United Bronx Parents. 

En 1974, estuvo disponible el asiento para representar al sur del Bronx en la asamblea estatal y López Antonetty veía en el joven Serrano al candidato para ocupar ese escaño.

“Siempre estuvo interesada en promover a la gente más joven”, dijo Serrano al Mott Haven Herald. “Vio algo en mí”.

En 1978, por ejemplo, se inauguró “La Escuelita” en el Bronx después de un plantón de cuatro meses dirigido por López Antonetty. Serrano, vistiendo una guayabera, estuvo en la inauguración junto con el comisionado de bienes raíces, Herman Badillo.

Desde sus primeros años, Serrano mostraba ya su carácter de político diplomático, mesurado, “no es una persona que se presta para generar discordia”, dice Borrero por teléfono. “Él es un político tradicional, que busca ganar sin crear mucho oleaje. No es creador de marullos. No se mete en líos. Es pensador, más hábil políticamente de lo que se le reconoce”.

Puerto Rico ¿nuevo estado o independencia?

Entre quienes abogan por la independencia de Puerto Rico, las posturas políticas de Serrano fueron durante un largo trayecto de su carrera tibias, no daba el paso para apoyar férreamente la independencia de la isla. Así como muchos reconocen que Serrano es trabajador discreto, y se mueve más tras bambalinas, es justo en este asunto en donde encuentran la mayor crítica a su gestión pues no abogó abiertamente usando la amplificación de su posición política por la independencia.

Para Carlos Vargas-Ramos, director de política pública y relaciones externas del Centro de Estudios Puertorriqueños, “Serrano ha evolucionado en este aspecto”, dice por teléfono.

“En mi opinion [Serrano] era un autonomista, pero en algún momento él comprendió con este argumento de la igualdad, que la estadidad iba a dar una mejor opción”, dice Vargas-Ramos, quien cree que Serrano cambió su posición en los últimos 10 a 15 años y se convirtió en “estatalista” o “anexionista”, es decir, un partidario de que Puerto Rico se convierta otro estado de los Estados Unidos. 

Para el comentarista político Borrero, Serrano siempre ha estado del lado de volver a la isla un nuevo estado, es decir, es un anexionista.

“Yo apoyo convertirlo en estado o la independencia”, aclara Serrano por teléfono. “Esa es la única manera de parar esto”. Además dice que “yo personalmente apoyo la estadidad”, y ve en las dos vías una salida al estatus colonial que es injusto e inequitativo en el cual personas que viven en la isla no son cobijados con las mismas facultades que aquellos que viven en el continente.

También, justo allí donde unos encuentran los defectos, otros, como Paul Lipson, cofundador de The Point en el Bronx y quien trabajó para Serrano como jefe de personal de 2004 a 2011, ven uno de sus legados.

“Trato equitativo en el extranjero”, lo llamó Lipson por teléfono quien dice que Serrano promovió proyectos de ley y estimuló la creación de legislación para que se le diera beneficios equitativos y donde decía “en los Estados Unidos”, Serrano pedía que se añadiera “y los territorios”.

Esa capacidad para reconocer los derechos civiles también la resaltó el activista Sharpton, quien en 1997 hizo campaña para ser alcalde de Nueva York y contó con el respaldo político de Serrano. 

Para ese momento, Serrano llevaba siete años como representante a la cámara a donde había llegado en 1990, luego de que el representante Robert García fuera encarcelado por extorsión por el escándalo de Wedtech y dejara libre su puesto. 

Serrano se postuló para el escaño libre, consiguió el apoyo de David Dinkins y “la mayoría de otros prominentes políticos afroamericanos de Nueva York”, escribía el New Yorker en Abril 23 de 1990. Esta capacidad para crear coaliciones con delegados afroamericanos, cuenta Serrano y Sharpton, había iniciado en los años setenta, en silencio y sin escándalo, así que para los noventa esas relaciones daban sus frutos en el sur del Bronx donde la mayoría de la población la conformaban latinos y afroamericanos.

Al ganar la campaña, cuatro buses con seguidores fueron desde Nueva York a Washington para acompañar a Serrano y escuchar el primer discurso como representante, entre ellos Jesse Jackson. Y sobre las escaleras del capitolio Serrano decía “esto es todo de ustedes”.

Años después, aquella disputa por sentar posición sobre el futuro de Puerto Rico volvería a renovarse. Entre 1993 y 1994, Serrano ocupó la decanatura del Comité Hispano del Congreso y en su primer año en este cargo Puerto Rico votó un plebiscito en favor de la continuación del Estado Libre Asociado dejando muy cerca al voto por la estadidad (48 contra 46 por ciento, respectivamente). El New York Times mencionaba entonces que Serrano no había tomado posición en el asunto.

Del mismo modo como los independentistas lo criticaron, desde el 2003 fueron justamente ellos quienes más reconocieron y agradecieron las contribuciones de Serrano para que saliera a la luz pública las carpetas del FBI que describen la campaña secreta de vigilancia y represión contra el movimiento independentista de Puerto Rico durante más de 40 años.

“Esto fue un logro en la defensa de los derechos civiles”, dice Vargas-Ramos quien agregó que este tipo de investigaciones del FBI se remontaban a los sesenta,  y se hacían tanto en Puerto Rico como en Nueva York como parte del programa COINTELPRO.

Serrano cuenta que a principio de los años noventa empezó “a preguntarle al presidente del FBI, cuándo podían acceder a esa información”. Y agrega, “le pregunté a todos los directores del FBI, hasta que dijeron voy a liberarlos”.

Una de las tres copias de las carpetas con miles de documentos fue para el senado de Puerto Rico y la otra copia fue al Centro de Estudios Puertorriqueños, “todos sabíamos que el movimiento independentista de Puerto Rico había sido maltratado y Nueva York había jugado un papel importante”, dice Serrano.

Progresista en la sombra

“Él es un progresista. Localmente, por ejemplo, abogó por la equidad ambiental, el acceso a parques limpios, a tener árboles, a respirar aire limpio, a tener calles libres de basura, a revivir el río Bronx, y ya no es un botadero de basura”, dice Samelys López, quien fue una pasante de la oficina de Serrano en el distrito y luego trabajó por más de tres años para su hijo, José M. Serrano, senador estatal de Nueva York.

En 2007, luego de más de doscientos años, se volvió a ver a un castor en el río del Bronx y se nombró “José”, por Serrano. Más recientemente, el 16 de diciembre, hubo un raro avistamiento de un gato montés en el río del Bronx, “una señal de una vía fluvial más saludable”, tituló Gothamist y en menos de 24 horas Serrano ya sabía de la noticia y se alegraba que el río siguiera sanando.

Mientras López hacia campaña para ser la sucesora de Serrano, recuerda que “cuando mencionoba que estaba en la contienda, la gente sólo recodaba que [Serrano] era un unificador, no importaba si era afroamericano, latino, musulmán y ayudó a mucha gente en temas de inmigración”.

En temas de inmigración, por ejemplo, su récord muestra que estuvo en 36 proyectos de ley, pero solo uno de estos fue aprobado por la Cámara de Representantes pero se hundió en el Senado.

“Cuando el país, viró hacia la derecha [política] con Reagan y Bush, él se mantuvo en sus principios, como una antorcha en la izquierda [política], donde algunas veces estuvo solo”, recuerda Sharpton.

Dos de los momentos donde Serrano recibió más oleadas de atención fue cuando Fidel Castro visitó el Bronx en 1995 y luego en 2006 cuando el presidente venezolano Hugo Chávez vendió petróleo con un 40 por ciento de descuento para calentar a los residentes del Bronx.

Si bien Serrano ha abogado por permitirle a Cuba la libertad de dirigir sus propios asuntos sin interferencia de los Estados Unidos, aquí una vez más, algunos querían verlo más activo, liderando el escenario, sin embargo, Serrano orquestó tras bambalinas e incluso creyó que empezaría una nueva relación con la isla luego de lo adelantado por la administración de Obama.

Donde se le vio mucho más activo fue en las negociaciones del aceite de calefacción para los residentes del Bronx y Harlem con la compañía Citgo, filial en Estados Unidos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). En estas negociaciones Serrano habló abiertamente en medios de comunicación y se quejaba de que las petroleras estadounidenses no habían respondido al llamado de ayuda por petróleo para personas en situación de pobreza.

Quienes admiran a Serrano, hubiesen querido verlo así de activo y vociferante con más frecuencia. “A veces es frustrante tener una voz tan reflexiva no tan activa en los medios de comunicación, pero él no es así”, dice Federico A. de Jesús, quien ha visto a Serrano moverse tras bambalinas cuando estaba en el equipo de transición de Obama, o cuando hizo parte de los equipos de senadores como Harry Reid, Nancy Pelosi y Eliot Engel.

Allí donde algunos ven en Serrano un progresista tímido, otros ven a un progresista que logró establecer relaciones con personajes proscritos para progresistas actuales en el partido demócrata y lograr un impacto en la comunidad.

Luego de 46 años de carrera política, en 2019 Serrano anunció su retiro al ser diagnosticado con Parkinson. De acuerdo con GovTrack, un total de 9 proyectos fueron promulgados en leyes firmadas por el presidente.

Nombre de la leyPresentadaPromulgada
H.R. 3055: Ley de Asignaciones Continuas Adicionales, 2020, y Ley de Ampliación de la Salud de 20193 de junio de 201921 de noviembre de 2019
H.R. 6282 (114º): Designar las instalaciones del Servicio Postal de los Estados Unidos ubicadas en 2024 Jerome Avenue, en el Bronx, Nueva York, como el “Dr. Roscoe C. Brown, Jr. Edificio de correos”.28 de septiembre de 201616 de diciembre de 2016
H.R. 1350 (114º): Designar las instalaciones del Servicio Postal de los Estados Unidos situadas en el número 442 de la calle 167 Este del Bronx, Nueva York, como el “Edificio de Correos Herman Badillo”.10 de marzo de 201520 de julio de 2015
H.R. 4938 (111º): Para permitir el uso de fondos previamente asignados para extender el Programa de Garantía de Préstamos para Pequeñas Empresas, y para otros propósitos.25 de marzo de 201026 de marzo de 2010
H.R. 282 (105º): Designar el edificio de correos de los Estados Unidos situado en el número 153 de la calle 110 Este, Nueva York, Nueva York, como el “Edificio de correos Oscar García Rivera”.7 de enero de 199719 de noviembre de 1997
H.R. 4312 (102º): Ley de asistencia lingüística en materia de derecho de voto de 199225 de febrero de 199226 de agosto de 1992
H.J.Res. 91 (102): Designando del 10 al 16 de junio de 1991, como “Semana de la Concienciación sobre el SIDA en los Niños”.24 de enero de 199118 de junio de 1991
H.R. 5140 (101): Ley de prevención del abandono escolar y de mejora de las aptitudes básicas de 199021 de junio de 199016 de noviembre de 1990

Con la llegada de la pandemia ha procurado refugiarse y no exponerse. Entre los asuntos que hubiese querido que se resolvieran están: la falta de hogar para las personas, “lo cual es una contradicción, que el país más rico tenga ese problema”. En segundo lugar, que el Bronx aún sea catalogado como uno de los distritos más pobres del país, “algunas veces das un paso adelante y dos atrás. Los distritos más pobres están representados por personas de color. Creo que si ven el cuadro completo, ven que hay una mejor escuela, más maestros y directores de escuela latinos, más representación política”.

Por casi 20 años Serrano ha estado entre los principales proponentes del proyecto de ley para la creación del museo nacional latino. La semana pasada el proyecto fue bloqueado por el senador republicano Mike Lee y el 21 de diciembre se incluyó como parte de un proyecto de ley de gastos de ayuda de $900.000 millones de dólares, pero el presidente Donald Trump ha pedido que se revise y no se sabe si se firmará.

Como parte de los últimos esfuerzos antes del retiro, Serrano dice que está empujando para que el proyecto del museo sea aprobado porque quisiera que el proyecto de ley llevara su nombre. Pero si pasa el próximo año está bien para él. Lo importante para él es que se haga realidad.

Esta vez se sabrá quién lo lideró, pero su nombre quedó tras bambalinas.

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