Professor Johanna Fernández

Adi Talwar

La profesora Johanna Fernández dando un discurso sobre la historia de los afroamericanos y la violencia policial durante un evento de conmemoración por Juneteeth, en el parque Amelia Gorman en Washington Heights.

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“Una marcha de 5.000 personas en la ciudad de Nueva York no la organiza una sola persona”, dice Johanna Fernández, profesora de historia en Baruch College y quien además fue una de las primeras personas que empezó a regar la voz y a coordinar la marcha del orgullo boricua y de los latinos en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter del domingo 14 de junio. 

Si bien la idea de organizar una marcha en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter salió de una conversación entre dos viejos amigos, el periodista Gerson Borrero y Miguel Meléndez ex miembro de los Young Lords, la organización necesitó el trabajo conjunto de más de 60 organizaciones de la ciudad.

Víctimas de lo mismo

No se puede decir que todos los latinos apoyaron y se unieron en soporte del movimiento Black Lives Matter, sin embargo, según los organizadores de la marcha del 14 de junio, una gran parte tanto de los organizadores como de los marchantes en las calles en Nueva York eran latinos.

“Algunos [latinos] son más conservadores. Algunos vivieron en países autoritarios y están acostumbrados a esto, pero su mirada también cambia cuando ven videos como el de Erik Salgado, un latino a quien le dispararon 40 veces por la ventana hiriendo a su novia embarazada [en East Oakland, California]. O cuando insultan [a latinos], entonces, empiezan a darse cuenta y a unirse”, dice Mark Torres, cofundador del partido People-Pueblo, quien también ayudó en la organización de la marcha.

En lo que va corrido de junio, tres latinos han muerto a manos de la policía en California. Además de Erik Salgado de 22 años, están Sean Monterrosa de 22 años en Vallejo (California), Andrés Guardado de 18 años en Los Ángeles (California). En 2017, los latinos representaron casi la mitad de las 172 personas muertas a manos de la policía en California. 

“No es falta de entrenamiento. No es miedo. Es el sistema. No hay reformas suficientes para acabar con esta cultura de violencia y malversación”, escribió en un comunicado de prensa la organización Latino Justice PRLDEF refiriéndose al caso de Guardado, ocurrido en junio 18.

Chivona Newsome, una de las fundadoras de Black Lives Matter en Nueva York, quien además es candidata para el congreso del distrito 15, ha visto a los latinos en las calles protestando desde el primer día. “Hemos recibido un montón de apoyo de parte de latinos: la diáspora afro-latina, latinos mayores, jóvenes, todo el mundo. Todos se están uniendo al movimiento [Black Lives Matter]. Para entender esto, tenemos que pensar en la historia de esta relación entre afroamericanos y latinos. Ambas comunidades han enfrentado los mismo problemas económicos y han vivido en los mismo barrios”.

Protestas en el pasado y el presente

Para la organización Latino Justice PRLDEF, las protestas “han formado parte del tejido del Nueva York latino durante décadas, incluso antes del activismo de los Young Lords de los años sesenta y principios de los setenta. Los episodios de brutalidad policial galvanizaron el activismo latino y crearon lazos con los neoyorquinos afroamericanos”.

De acuerdo con Latino Justice PRLDEF, “Los Young Lords lucharon contra la policía en cada encuentro para llamar la atención sobre la falta de atención sanitaria, nutrición, vivienda decente y educación. Años más tarde, un ex Young Lord, Richie Pérez, movilizó a gente de color por toda la ciudad de Nueva York para actuar contra la brutalidad policial y el uso de la fuerza. Él fundó el Congreso Nacional de Derechos Puertorriqueños y como parte de este, fundó el Comité de Justicia —que existe hasta el día de hoy—. Fue fundamental para enseñar a los activistas de todas las razas los fundamentos interseccionales de la resistencia a la violencia patrocinada por el Estado”.

Fernández, quien además de haber ayudado a organizar la marcha lanzó en 2019 el libro The Young Lords, A Radical History, dice que la historia de los latinos protestando contra la brutalidad policiaca se remonta a 1963 con los casos de los puertorriqueños Víctor Rodríguez y Máximo Solero.

“Rodríguez y Solero eran repartidores en bicicletas conocidos por cantar canciones populares de Puerto Rico en el camino a sus destinos. Fueron arrestados por vagabundear cuando un residente del Upper West Side llamó a la policía con una queja por ruido. Los dos hombres fueron asesinados a tiros dentro de un coche de policía bajo el paso subterráneo en la calle 96 y Riverside Drive en Manhattan”, narra su libro.   

Para Fernández “No es una sorpresa que uno de los fundadores [de los Young Lords] haya convocado a esta marcha [en junio 14]. Marchamos contra la brutalidad policiaca y además contra ICE. Queríamos ampliar para incluir la experiencia de la policía de fronteras”, dice Fernández.

“No digamos que todos los latinos estuvieron en la marcha porque como se sabe, no todos los latinos pueden marchar. Algunos inmigrantes [indocumentados] por ejemplo, tienen miedo de salir a las calles a marchar contra la policía. Ellos estuvieron comprometidos de diferentes maneras: llamando, organizando y ayudando”, dice David Galarza, miembro de la organización MiJente, una organización de base para latinos.

Latinos y la brutalidad policiaca

Una de las razones por las cuales afroamericanos y latinos han sido afectados de forma desproporcionada no solo en Nueva York si no a nivel nacional por el excesivo control policial, fue la creación de cuotas mínimas en el número de arrestos, número de detenidos y de casos abiertos.

De 2014 a 2018, la junta de revisión de quejas civiles de la policía de Nueva York (CCRB por sus siglas en inglés) vio un aumento en el número de quejas por abuso de autoridad. Si bien los abusos de autoridad representaron el 48.6 por ciento de quejas, para 2018 se convirtieron en el 63.5 por ciento. El 56.2 por ciento de las víctimas de las quejas presentadas durante este período fueron afroamericanos, seguidos por latinos con un 25.3.

Además existe un prejuicio que es implícito y se manifiesta contra latinos y afroamericanos. “Los datos demostraron que incluso controlando el crimen, afroamericanos y latinos seguían siendo objeto de detenidas y registradas en números escandalosos”, explica Latino Justice PRLDEF. “El ‘éxito’, si se define por la captura de armas o el contrabando, tampoco era el factor definitorio porque la evidencia mostraba que al detener a los blancos era mucho más probable que se encontrara un arma, que cuando se detenía personas de color. Así que cuando todos los demás factores no pueden explicar las disparidades, entonces sólo queda el prejuicio”, dice la organización.

En Nueva York, varios policías de Brooklyn han confesado al New York Times que un comandante les decía que los blancos y los asiáticos debían ser dejados en paz, que buscaran más latinos o afroamericanos. De acuerdo con los informes anuales de la policía de Nueva York, por ejemplo, el número de detenciones y registros (stop and frisk) en 2019 fue en su mayoría a afroamericanos, 59 por ciento, y latinos, 29 por ciento, siendo una tendencia que no ha variado mucho numéricamente desde el 2003.

“La cuota de ‘productividad’ es real (e ilegal [en Nueva York]) y comienza con los líderes de la policía de Nueva York que durante años han negado su existencia, e incluso la han encubierto. Las razones fundamentales por las que existen las cuotas se deben al sistema COMPSTAT de gestión de la policía, iniciado por Bill Bratton, quien convirtió al departamento en un departamento basado en números”, dice  Josmar Trujillo, activista y organizador contra la brutalidad policiaca en Nueva York.

Sin embargo, las experiencias de los neoyorquinos afroamericanos y los latinos con el sistema de justicia penal no son las mismas. Los latinos comprenden aproximadamente el 28 por ciento de la población de la ciudad y los afroamericanos aproximadamente el 25 por ciento, pero los afroamericanos representan la mayoría de los detenidos.

Lo contrario es cierto cuando se trata de la composición de la policía de Nueva York. Aproximadamente, 28 por ciento son latinos, mientras que solo el 14 por ciento son afroamericanos. La demografía de la policía de Nueva York se refleja casi a la perfección en las denuncias civiles contra la policía: el 28 por ciento de los policías que fueron blanco de las quejas en 2018 eran latinos y el 14 por ciento eran afroameircanos.

“Diré que mis peores interacciones personales con la policía han sido con policías latinos”, reconoce Trujillo.

Cuando los policías latinos no tienen puesto el uniforme también tienen que lidiar con los prejuicios raciales en su cotidianidad. “Yo he tenido muchos encuentros con la policía y me han pedido que orille mi carro”, reconoce Anthony Miranda, presidente ejecutivo de la asociación nacional de oficiales latinos (NLOA por sus siglas en inglés) y candidato a presidente del condado de Queens.

“Sabes que los latinos movemos las manos cuando hablamos, bueno eso es un problema [porque no se interpreta como un gesto cultural si no como un gesto violento]. La recomendación que le doy a mis hijos es llamar al oficial por su nombre. Cumplir con lo que se le pida que haga. Tratar de imaginar lo que el oficial puede estar pensando y tratar de desescalar la situación”, admite Miranda, quien es ex-sargento de la policía de Nueva York.

“Mi consejo es: sobrevive el momento y toma acciones después”, dice Miranda.

Racismo entre latinos

Además de las marchas y las protestas que se han organizado en apoyo al movimiento Black Lives Matter por parte de la comunidad latina, otro de los debates que se ha desempolvado con los reclamos es el racismo interiorizado entre latinos.

Por ejemplo, en Puerto Rico se ha generado una controversia por una serie de comentarios racistas del personaje de títere La Comay de Kobbo Santarrosa. “El racismo y la supremacía blanca es un legado que se remonta siglos atrás y sigue y sigue. Es importante que tengamos la capacidad para retratarnos de la forma en que somos, no según la mirada del lavado de cerebro blanco”, sugiere Galarza.

Por otro lado, la organización MiJente ha enviado cartas y está circulando una petición para que los dos mayores conglomerados de medios de comunicación en español de los Estados Unidos, NBC Telemundo Enterprises y Univision Communications, cubran más ampliamente y de forma inclusiva la actual crisis de violencia policial contra los afroamericanos y las protestas organizadas en respuesta a lo largo del país.

“Al producir programas de noticias y contenidos que se centran en las representaciones negativas de los manifestantes, que no cubren las causas sistemáticas de la violencia policial contra los afroamericanos y que no hacen ningún esfuerzo por centrar las voces de los afroamericanos en su cobertura, las cadenas han contribuido a la comprensión sesgada e incompleta de la crisis actual por parte de la comunidad latina. Su cobertura alimenta los estereotipos anti-negros que han existido históricamente en la comunidad latina, que en extremo pueden y han sido utilizados como justificación de la violencia anti-negros y que sirven para dividirnos aún más”, dice el comunicado de prensa de la organización.

Todos los cambios que han ido surgiendo con estas protestas tanto en Nueva York, como en el país y alrededor del mundo, son para Fernández un momento único. “He estado soñando con este momento. Los afroamericanos y los latinos comparten la historia de la experiencia colonial y la lucha de clases”.

“El trabajo duro y el cambio empieza en casa”, admite Meléndez. A lo que aspira ahora, “mi esperanza, es que esto pueda terminar en verdad y reconciliación. Tenemos que hacerlo”.

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