Para 2050, las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de la ciudad de Nueva York no deberían superar los 12 millones de toneladas de dióxido de carbono —y en 2020, solo los edificios representaron 34 millones de toneladas métricas. “Esto dibuja una imagen muy cruda de la cantidad de trabajo que tenemos que hacer y de cómo no se puede seguir como si nada”.

Adi Talwar

Tráfico un viernes por la tarde en dirección oeste en la calle 42 entre las avenidas 5 y 6 en Manhattan.

Este artículo apareció originalmente en inglés el 21 de abril de 2022. Traducido por Ana Teresa Solá Rivière. Read the original article written in English here.

La calidad del aire de Nueva York está mejorando, pero el área metropolitana sigue siendo una de las ciudades más contaminadas del país, según un informe publicado el jueves por la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association). Los nuevos datos llegan en un momento en el que las autoridades de la ciudad y los defensores de la calidad del aire se enfrentan por la aplicación de una innovadora ley que pretende reducir las emisiones de los edificios, que son las principales fuentes de contaminación.


Nueva York ocupó el lugar 14 en la categoría de “Ciudades más contaminadas por el ozono” y fue la única área metropolitana del noreste que se encuentra entre las 25 primeras, según el informe. Este hallazgo se produce a pesar de que la ciudad ha tenido menos días de alta contaminación durante el período examinado por el informe (de 2018 a 2020), que los dos años anteriores.

Tras medir el número de días con niveles de ozono insalubres, la Asociación calificó al Bronx, Manhattan y Queens con un “deficiente”, señala el informe. (Los datos de Brooklyn fueron insuficientes para dar una calificación). La contaminación por ozono está relacionada con los vehículos y la quema de combustibles fósiles en edificios y centrales eléctricas.

“Nos preocupa mucho la contaminación del transporte y de los edificios”, dijo Trevor Summerfield, director de defensa de la Asociación Americana del Pulmón en Nueva York. “Ese tipo de contaminación suele perjudicar a las comunidades de color y a las comunidades desfavorecidas que soportan la carga de la contaminación”.

El informe también midió la contaminación por partículas, un subproducto de la quema de combustibles fósiles o madera. El aumento de la frecuencia de los incendios forestales, que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calificó como una de las principales amenazas mundiales a principios de este año, ha provocado un aumento de los niveles de contaminación por partículas en los estados occidentales —aunque también ha afectado a la calidad del aire en el noreste.

“Es casi como una manta”, describió Summerfield. “Aunque estemos tan alejados y pensemos que no recibimos ese tipo de contaminación, esta viaja”.

Dicho esto, la contaminación por partículas, también conocida como hollín, mejoró notablemente en el área metropolitana: el año pasado, la región de Nueva York-Newark estaba empatada en el puesto 20 de las peores ciudades en cuanto a contaminación por partículas. Este año ha pasado al puesto 75. En las ciudades del norte del estado, como Albany y Buffalo, los niveles de contaminación por partículas han empeorado.

Para disminuir ambos tipos de contaminantes, es necesario centrarse en la reducción de las emisiones de los edificios y los vehículos, tanto a nivel estatal como regional, señala Summerfield.

La ciudad aún tiene que recorrer un largo camino para alcanzar sus propios objetivos medioambientales. El lunes, la oficina del contralor presentó un cuadro que muestra la situación de la ciudad en relación con su objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80 por ciento en las próximas tres décadas.

El NYC Climate Dashboard, que visualiza los datos hasta 2020, muestra que aunque las emisiones han disminuido en la última década y media, los niveles de dióxido de carbono siguen estando muy por encima de lo que debería para cumplir ese objetivo. En 2050, las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de la ciudad no deberían superar los 12 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono, pero en 2020, solo los edificios representaron 34 millones de toneladas métricas.

“El informe muestra con crudeza la cantidad de trabajo que tenemos que hacer y cómo no se puede hacer lo mismo para alcanzar la meta ambicionada”, dijo a City Limits Louise Yeung, jefa del departamento de clima del interventor.

Los edificios son los que más contaminan, según el cuadro, ya que los edificios residenciales emiten casi 10 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono procedentes del gas natural.

Estos hallazgos se dan a conocer mientras los funcionarios electos y los defensores presionan al alcalde Eric Adams para que se comprometa a aplicar la Ley Local 97, que exige que los edificios de más de 25.000 pies cuadrados reduzcan las emisiones a partir de 2024, alcanzando una reducción del 40 por ciento en 2030 y del 80 por ciento en 2050.

La ambiciosa ley se aprobó en 2019, pero algunos defensores del medio ambiente y funcionarios electos han expresado su preocupación acerca de cómo se aplicará, incluyendo si a los propietarios de los edificios se les aplicarán las sanciones civiles previstas en la ley, que impondrán a los infractores unas tasas basadas en la medida en que las emisiones de sus edificios superen los valores de referencia de la ciudad.

Otros funcionarios sostienen que hay que centrarse en educar y animar a los propietarios a cumplir las normas, en lugar de imponer multas agresivas, ya que el cumplimiento de las nuevas normas exigirá a muchos propietarios de edificios la adaptación de sus propiedades con características de eficiencia energética.

“No dudaremos en imponer sanciones a los edificios que no cumplan la normativa”, declaró Rohit Aggarwala, jefe de clima de la ciudad y comisario del Departamento de Protección Ambiental de la ciudad (DEP por sus siglas en inglés), durante una reunión de más de cuatro horas del comité del Concejo sobre la supervisión de la legislación. Pero añadió que es necesario ser indulgente con la transición de los propietarios de edificios. “Tenemos que entender el reto que supone construir un espacio y acometer las obras que hay que hacer, y tenemos que hacer todo lo posible para ayudarles”, dijo.

Castigar a los propietarios de edificios que se esfuerzan por cumplir la normativa sería contraproducente, argumentó Aggarwala. “No tenemos intención de dar a nadie un pase libre ni de dejar a nadie libre de culpa”, dijo. “Pero tampoco vemos ningún beneficio para el medio ambiente frente a alguien que realmente lo está haciendo todo”.

Sin embargo, los grupos ecologistas afirman que las sanciones son necesarias para la eficacia de la ley.

“Hay más de una década de pruebas en todo el país: los propietarios de edificios, en general, no pondrán en marcha proyectos de eficiencia energética aunque les ahorren dinero y les den recursos útiles, incluso subvenciones”, escribió en un testimonio Pete Sikora, de New York Communities for Change. “El gobierno tiene que establecer y hacer cumplir los requisitos”.

Los esfuerzos anteriores para descarbonizar los edificios de la ciudad y cambiar a energías más limpias han empezado a mejorar la calidad del aire, según sugiere otro estudio publicado en diciembre. Investigadores de la Universidad de Columbia y de la Universidad de Drexel descubrieron que la prohibición en toda la ciudad del uso del aceite de calefacción nº 6, que es muy contaminante, hizo que disminuyeran los contaminantes entre 2012 y 2016, cuando se inició la transición para dejar de usar ese aceite, y cuando se instituyó plenamente la prohibición.

Pero no depende solo de Nueva York. Summerfield señala que para que los niveles de contaminación disminuyan de forma significativa es necesario que más estados tomen medidas para reducir las emisiones.

“Esperemos que en los próximos años veamos los frutos de nuestra labor, en la que tanto hemos trabajado para conseguir algunos de estos avances en la política climática y energética del estado”, dijo. “Pero se trata de una cuestión regional y también nacional. Todo el mundo tiene que comprometerse con esto”.

Liz Donovan es miembro de Report for America Corps. 

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