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Desde 2025, la administración Trump ha estado organizando visitas a los menores que están con un familiar o tutor legal con el objetivo de realizar lo que el gobierno ha denominado “controles de bienestar” para asegurarse de que están a salvo.

Una de las metas menos publicitadas de la agenda migratoria que se ha propuesto la segunda administración de Donald Trump es rastrear a miles de menores inmigrantes que entraron al país solos o sin un adulto acompañante.
Cuando un menor de edad entra en Estados Unidos sin un familiar o tutor legal, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR por sus siglas en inglés) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés) se encarga de alojarlo hasta que cumpla 18 años o pueda ser transferido a un familiar o conocido.
Desde 2025, la administración Trump ha estado organizando visitas a los menores que están con un familiar o tutor legal con el objetivo de realizar lo que el gobierno ha denominado “controles de bienestar” para asegurarse de que están a salvo.
El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) afirma que quiere confirmar la ubicación de los niños y su bienestar general, así como buscar posibles signos de abuso o trata.
Sin embargo, tras estas visitas, ICE ha detenido e incluso deportado a varios de los adultos que habían patrocinado y acogido a los menores.
Aunque la ORR ha funcionado con independencia de ICE, en 2025 se reportó que múltiples agentes del ICE habían obtenido acceso a la base de datos sobre menores no acompañados en el país, mientras se les pedía en un memo que rastearan a los menores.
Durante la campaña presidencial y luego en su presidencia, Trump ha reiterado que la administración de Joe Biden “no ha logrado localizar” a más de 300.000 niños migrantes, aunque expertos en inmigración y abogados sostienen que estas afirmaciones son engañosas y tergiversan los datos gubernamentales.
Una reciente investigación del periódico inglés The Guardian revela que, en abril, ICE contrató a una empresa de seguridad llamada MVM Inc., que ha sido acusada ante un tribunal federal de tortura y trato inhumano, y que en el pasado proporcionó servicios de detención y transporte a las agencias federales de inmigración, así como servicios de seguridad a la CIA.
Así que, para hablar sobre cómo consiguió la empresa el contrato, qué se le pide que haga y qué revela sobre la vigilancia de los menores no acompañados, invitamos a José Olivares, periodista del diario inglés que cubre inmigración y autor del reportaje.
Más detalles en nuestra conversación a continuación.
