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“Teníamos expectativas más altas”, afirmó Michelle Méndez, propietaria del Florence Prime Diner de Elmhurst, al referirse a la afluencia de público durante el Mundial. Otros negocios señalaron que los partidos les habían supuesto un mayor impulso, ya que, según ellos, unieron a la gente.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 30 de julio. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
Reportería adicional de Summer Gonzalez.
Durante las últimas semanas, las calles de Nueva York se llenaron de multitudes que lucían camisetas de fútbol con los colores de las selecciones nacionales, mientras la Copa del Mundo de la FIFA se celebraba al otro lado del río.
“Se sentía la energía, y todo el mundo sabía que la ciudad estaba en plena efervescencia tras la victoria de los Knicks, el 4 de julio y, por supuesto, la gran afluencia de visitantes que había aquí”, afirmó Jessica Walker, presidenta y directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Manhattan.
Lo que aún se está analizando es el impacto económico; concretamente, si la proximidad al MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde se disputaron los ocho partidos, supuso el impulso para el comercio que las autoridades habían pronosticado. En los barrios con una gran población inmigrante y latina, donde el fútbol es un importante referente cultural, las personas informaron de resultados dispares.
Desde el principio, tanto los organizadores de la Copa del Mundo de la FIFA como la ciudad estimaron que el evento generaría un impacto económico de $3.300 millones de dólares. La ciudad puso en marcha una plétora de iniciativas para celebrar y promocionar el evento, como proyecciones públicas, calles dedicadas al fútbol y eventos para los aficionados. Las autoridades afirmaron que los cinco primeros partidos habían generado $1.200 millones de dólares en gasto directo de los visitantes, con un impacto económico total de $2.100 millones de dólares, lo que indicaba que iban por buen camino para superar las expectativas.
“Incluso en los casos en los que las ventas no han aumentado de forma significativa”, afirmó Lisa Sorin, presidenta de la Cámara de Comercio del Bronx, “los miembros están valorando el dinamismo comunitario que generan estos eventos. La racha de los Knicks y el Mundial han dado a los barrios otro motivo para reunirse, celebrar y apoyar a los negocios locales”.
Sin embargo, no todos los sectores se beneficiaron por igual. Aunque los hoteles experimentaron un aumento de la actividad, este quedó muy por debajo de las expectativas. Sorin calificó el impacto económico de “real, pero desigual”.
En el sur del Bronx, donde la mayoría son latinos, hospedajes como el Opera House Hotel, en la calle 149 Este, “no se beneficiaron de la Copa del Mundo tanto como se esperaba, con unas cifras de ocupación muy inferiores a las previstas”, dijo Pedro Suárez, director ejecutivo de la zona de mejora empresarial (BID por sus siglas en inglés) de la Tercera Avenida.
La Cámara de Comercio de Manhattan colaboró con Placer AI —una empresa que utiliza datos de teléfonos móviles para estimar el número de personas que visitan un lugar— con el fin de comprender el impacto del Mundial a nivel local. (Los datos excluyen la mayoría de los teléfonos móviles internacionales, por lo que el aumento total real es probablemente mayor de lo que muestran las cifras de visitas por sí solas).
Manhattan fue el condado más visitado por no residentes (es decir, personas que no trabajan ni residen en el condado), con un aumento del 8.3 por ciento durante los días de partido del Mundial en comparación con las mismas fechas del año pasado, seguido por el Bronx, que registró un incremento del 7.7 por ciento.
Sorprendentemente, el condado que registró el tercer mayor número de visitantes fue Staten Island (con un aumento del 6.3 por ciento), seguido de Brooklyn (un aumento del 5.2 por ciento) y Queens, en último lugar, donde los visitantes aumentaron un 4.3 por ciento.

Al analizar más detenidamente algunos de los barrios con una gran población latina, Washington Heights fue el único que registró menos visitantes durante los días del Mundial que en las mismas fechas de 2025 (un descenso del 1.9 por ciento), mientras que otros barrios solo experimentaron ligeros aumentos: los visitantes a East Harlem y Corona aumentaron un 0.3 por ciento, Inwood un 0.4 por ciento, Sunset Park un 1.1 por ciento y Jackson Heights un 3.2 por ciento, según los datos.
Michelle Mendez, propietaria de Florence Prime Diner en Elmhurst, afirmó que su restaurante recibió más clientes en los días con partidos clave, pero no de forma constante, y que el Mundial no supuso un cambio tan grande en el negocio como esperaba. Según explicó, la mayoría de los clientes eran locales y habituales, en lugar de visitantes nuevos o internacionales.
“Teníamos expectativas más altas”, dijo Méndez. “Durante la primera semana [del Mundial], esperábamos que todos los días estuvieran más concurridos, pero solo fue así el día del primer partido; después, la afluencia bajó un poco hasta que México volvió a jugar”.
Leslie Ramos, directora ejecutiva del BID de 82nd Street en Jackson Heights, observó que las multitudes se iban reduciendo a medida que los equipos latinoamericanos iban quedando eliminados del torneo, y que el entusiasmo se apagó por completo una vez que Colombia quedó fuera.
“¡Oh, Dios mío! Sí, probablemente ese fue el momento álgido para esta comunidad”, dijo, refiriéndose al partido del 30 de junio entre México y Ecuador.
En El Barrio, en East Harlem, solo acudió un público modesto a la proyección pública para ver el partido en La Marqueta, el mercado público de Park Avenue, con motivo de la semifinal del 15 de julio entre Inglaterra y Argentina, aunque coincidió con una ola de calor.
Sin embargo, Carey King, directora del BID local Uptown Grand Central, afirmó que, en general, el Mundial resultó ser “algo maravilloso” para la comunidad, tanto a nivel social como económico.
“El primer partido que retransmitimos fue uno de los de México, y el siguiente, uno de los de Senegal, lo que realmente unió a la calle 116 Este, el Pequeño México, y a la calle 116 Oeste, el Pequeño Senegal”, explicó.
“Ha sido increíble ver a las pequeñas empresas locales… ver cómo la comunidad las apoya, acudiendo a ver los partidos y comprando comida: la gente está organizando reuniones para ver los partidos en sus casas y, por eso, compran jollof, empanadas y todo lo necesario para servir”.

Bares y restaurantes de Nueva York aprovecharon las proyecciones públicas
Cora Fusion, en la 37 Street de Queens, un restaurante de cocina peruana y colombiana, abrió sus puertas tres meses antes del inicio del Mundial de la FIFA.
“Es un negocio que apenas estamos empezando. No ha sido pues como fácil arrancar”, dijo la copropietaria Andrea Prada. “El Mundial nos ayudó mucho, ya que nos dio visibilidad e hizo que la gente nos conociera”.
Prada señaló que el restaurante experimentó un aumento significativo durante el torneo, especialmente durante los partidos de Colombia, con un incremento general del 50 por ciento en las ventas, en comparación con los meses anteriores.
Reconoció que esto era el resultado de una estrategia que habían puesto en marcha: colaborar con influencers, anuncios de radio y organizar fiestas previas al Mundial con un DJ y regalos temáticos.
“Los negocios que se prepararon para este momento organizando fiestas para ver los partidos, ofreciendo ofertas especiales o creando una programación temática sobre el Mundial están registrando una mayor afluencia de público en torno a esos eventos. Para muchas otras, la actividad diaria se ha mantenido relativamente estable”, dijo Sorin en un comunicado.
Dudas sobre divulgación y planificación
A pocas manzanas de Cora, en Queens, Méndez señaló que el aumento de las ventas fue modesto: un 15 por ciento más en comparación con el año anterior.
Una de las estrategias que resultó rentable para el restaurante fue sumarse a la iniciativa “Five Boroughs Winner Special”, una campaña municipal en la que los restaurantes y bares participantes ofrecían menús especiales a un precio fijo de $26 dólares, junto con vasos conmemorativos de edición limitada que los locales podían comprarle a la alcaldía.
“Se agotaron unas dos semanas antes de la final”, comentó Méndez.
Aunque esta idea ayudó a impulsar las ventas en este restaurante, otros locales de la zona nunca se enteraron de su existencia.
Más de 1.000 negocios se sumaron a la iniciativa “Five Boroughs Winner Special”, según el Departamento de Turismo y Convenciones de la ciudad de Nueva York, que coordinó el programa durante el Mundial. La mayoría de ellos (casi el 60 por ciento) se encontraban en Manhattan. En Brooklyn participaron 192 establecimientos y en Queens, 160. Los demás condados se quedaron rezagados: en el Bronx se inscribieron solo el 3 por ciento de los negocios (unos 36), y en Staten Island, 31.
Tal y como informó City Limits antes del inicio del Mundial, los formularios de inscripción para varias de las iniciativas promocionales de la ciudad solo estaban disponibles en inglés, algo que criticaron los directores de los BIDs que representan a las pequeñas empresas de algunos barrios con alta población latina.
“La opinión general de las personas con las que hemos hablado”, dijo Suárez, director ejecutivo del BID de la Tercera Avenida en el sur del Bronx, “es que la planificación comunitaria para el Mundial en la ciudad se limitó a los tres a seis meses previos, lo que dejó a los comercios locales poco tiempo para coordinarse con la alcaldía para desarrollar una estrategia sólida de turismo y visitantes”.
Las autoridades municipales, la Corporación de Turismo y Convenciones de la Ciudad de Nueva York y el Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas (SBS por sus siglas en inglés) de Nueva York dijeron que llevaron a cabo actividades de divulgación en todos los barrios de la ciudad.
El SBS utilizó diversas estrategias de marketing, como correos electrónicos, seminarios web, talleres y visitas puerta a puerta, para llegar a casi 500 comercios en barrios como Jackson Heights, Sunset Park, Little Haiti, Port Richmond, el sur del Bronx, Astoria y el barrio coreano de Manhattan, con materiales disponibles en árabe, español, francés, coreano y bengalí, según indicaron las autoridades.
“La Copa del Mundo de la FIFA 2026™ es una oportunidad única para nuestros emprendedores, por lo que la SBS ha trabajado sin descanso junto a nuestros socios comunitarios para promover el conjunto completo de recursos gratuitos que ofrece la ciudad con el fin de garantizar que nuestras pequeñas empresas prosperen incluso cuando los turistas se hayan marchado”, afirmó el comisionado de la SBS, Kenny Minaya, en un comunicado. “Prepararse para el evento nunca ha sido tan fácil.”
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