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Entre enero de 2025 y febrero de 2026, el estado de Nueva York registró una caída del 6.2 por ciento en el número de beneficiarios del SNAP, lo que supone más de 180.000 personas, en consonancia con un descenso a nivel nacional que, según los defensores de la lucha contra el hambre, se debe a los cambios federales introducidos en el programa, más que a una disminución de la necesidad.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 5 de mayo. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
Cada vez menos neoyorquinos reciben ayuda alimentaria a través del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP por sus siglas en inglés), en consonancia con una disminución general a nivel nacional que, según los defensores de la lucha contra el hambre, se debe a cambios al programa, más que a una disminución de necesidad.
Entre enero de 2025 y febrero de 2026—el último mes del que se tiene datos—, el estado de Nueva York registró una disminución del 6.2 por ciento en el número de personas en SNAP, un programa que ayuda a los residentes con bajos ingresos a comprar alimentos. En la ciudad de Nueva York, durante el mismo periodo, la participación en SNAP se redujo en un 5.5 por ciento, afectando a más de 100.000 personas, a pesar de que la inseguridad alimentaria sigue siendo elevada.
Los expertos afirman que los cambios al programa, y no la mejora económica, son la causa más probable. Y señalan que los nuevos requisitos laborales del programa que entrarán en vigor, así como el efecto de la campaña de deportaciones del gobierno de Trump, están disuadiendo a las familias inmigrantes que cumplen los requisitos de solicitar la ayuda.
En definitiva, afirman, cada vez son más los neoyorquinos que ya no reciben ayuda alimentaria a pesar de tener dificultades para costearse la comida.
“Cuando las personas que cumplen los requisitos renuncian al SNAP, eso solo hace que el presupuesto de sus hogares sea cada vez más ajustado”, afirmó Zac Hall, vicepresidente sénior de programas del Food Bank For NYC. “Y probablemente renuncien a ir al médico y a pagar o a comprar medicamentos, o tengan potencialmente menos dinero en su cuenta de ahorros para hacer frente a las emergencias que puedan surgir”.
El verano pasado, el Congreso aprobó la ley H.R. 1, también conocida como “One, Big Beautiful Bill”, que restringió los requisitos de elegibilidad para el SNAP, endureció los requisitos laborales y trasladó una mayor presión administrativa a los estados.
En todo el país, la participación en SNAP se redujo en más de 3 millones de personas, según un análisis del Center on Budget and Policy Priorities, la mayor caída en décadas, con un 8 por ciento.
La disminución en Nueva York puede que aún no sea tan elevada como en otros estados, explicaron los expertos, ya que recientemente se ha comenzado a aplicar el nuevo requisito laboral del SNAP para las personas identificadas como adultos sanos sin personas a su cargo.
Este exige que la mayoría de los adultos sin hijos pequeños dediquen al menos 20 horas a la semana a trabajar, realizar labores de voluntariado o asistir a programas de formación laboral. Los beneficiarios de SNAP que no cumplan las nuevas normas, o no documenten adecuadamente su cumplimiento, podrían empezar a perder sus prestaciones en junio, cuando los defensores prevén caídas aún mayores en el número de afiliados.
Las autoridades municipales señalaron que es posible que algunas personas ya se hayan dado de baja de SNAP voluntariamente si no desean cumplir con las nuevas normas o creen que no pueden hacerlo. Hall calificó de “bastante significativa” la caída de más del 5 por ciento registrada en la ciudad de Nueva York desde el año pasado.
En otras partes del estado, 21 condados ya han experimentado descensos en las inscripciones superiores a la media nacional: los condados de Livingston, Wayne, Schuyler y Hamilton registraron descensos de más del 12 por ciento, mientras que los condados de Albany y Suffolk registraron una disminución de casi el 10 por ciento.
Las autoridades federales atribuyeron recientemente la caída de las cifras de participación a los esfuerzos de la administración por erradicar el fraude mediante las nuevas normas laborales y a la mejora de la economía, aunque los expertos que hablaron con la Associated Press rebatieron esas afirmaciones.
Los funcionarios del estado de Nueva York afirmaron que los cambios en el programa no son más que “un esfuerzo generalizado para socavar SNAP, convertir en chivos expiatorios a quienes reciben asistencia del programa y recortar los recursos federales destinados a un programa que durante mucho tiempo ha sido responsabilidad federal”.
“Bajo el pretexto de reducir el despilfarro, el fraude y el abuso, las medidas federales relacionadas con el SNAP tienen como objetivo deliberado reducir la ayuda alimentaria a quienes la necesitan”, declaró un portavoz de la Oficina de Asistencia Temporal y Asistencia para Incapacitados (OTDA por sus siglas en inglés), que administra SNAP a nivel estatal.
Los expertos del CBPP describieron la participación en SNAP a lo largo de la historia como un movimiento similar al de un acordeón: se expande para satisfacer las necesidades en tiempos difíciles y luego se contrae cuando mejoran las condiciones económicas. Pero la reducción observada el año pasado se sale de lo normal en una economía en dificultades.
“El número de casos en Nueva York se redujo de forma similar durante la recuperación tras la Gran Recesión, principalmente debido a una disminución de la necesidad de ayuda alimentaria por parte de la población”, afirmó Ed Bolen, director de estrategias estatales del SNAP del CBPP, por correo electrónico. “Antes de eso, la última vez que se produjo una fuerte disminución de la participación en un breve periodo de tiempo fue hace casi tres décadas, a finales de la década de 1990, después de que el Congreso aprobara recortes muy profundos al SNAP (entonces el Programa de Cupones para Alimentos) en 1996”.
Según datos de la OTDA, el descenso a nivel estatal se hizo más notable tras la aprobación de la H.R. 1 el pasado mes de julio, pero en la ciudad se dio a finales de año, agravado por el cierre del gobierno federal en octubre, que retrasó más de una semana el pago de las prestaciones mensuales del SNAP a los beneficiarios.
Hasta este año, la participación en el SNAP en la ciudad de Nueva York había aumentado anualmente desde la pandemia, alcanzando un máximo de 1.8 millones de personas en 2025. No se había producido en muchos años un descenso de la magnitud observada en los últimos meses.
Según el Departamento de Servicios Sociales de la ciudad de Nueva York (DSS por sus siglas en inglés), que administra el SNAP en los cinco condados, la disminución del número de casos comenzó en octubre, durante el cierre federal, y ha continuado hasta este año, mientras que el volumen de solicitudes sigue siendo inferior al de años anteriores.
Los beneficiarios de SNAP en Manhattan disminuyeron un 6 por ciento entre enero de 2025 y enero de 2026, el descenso más pronunciado de todos los condados, seguido por Brooklyn y Queens.
| Participación en SNAP por condado (Fuente: Departamento de Servicios Sociales) | |||||
| Mes | Bronx | Brooklyn | Manhattan | Queens | Staten Island |
| Enero-25 | 494,972 | 629,754 | 240,178 | 361,134 | 75,598 |
| Enero-26 | 474,866 | 599,370 | 225,976 | 343,239 | 72,933 |
| Diferencia | -20,106 | -30,384 | -14,202 | -17,895 | -2,665 |
| Diferencia porcentual | -4% | -5% | -6% | -5% | -4% |
Los defensores de los derechos de los inmigrantes afirman que estas caídas también pueden estar relacionadas con el temor a las medidas de control migratorio, ya que el gobierno federal pretende intensificar las deportaciones. Aunque los inmigrantes indocumentados no pueden optar al SNAP, algunas familias de estatus mixto, como aquellas con hijos o padres nacidos en EE. UU., pueden recibir las prestaciones incluso si otros miembros del hogar son indocumentados.
Los defensores afirman que una combinación de mayor burocracia, miedo y desinformación está disuadiendo a las personas que cumplen los requisitos de inscribirse en el programa o empujándolas a abandonarlo, incluyendo a algunas que asumen erróneamente que participar en SNAP las convertirá en blanco de las autoridades de inmigración.
“Los inmigrantes, en particular, se han visto afectados por el discurso hostil y la presencia de las autoridades de inmigración en las comunidades de Nueva York”, afirmó Kanchana Suggu, vicepresidenta sénior y directora de impacto de United Way of New York City, una organización que ayuda a los residentes con bajos ingresos a acceder a las prestaciones del SNAP. “Las organizaciones comunitarias con las que colaboramos han informado de una disminución de las citas para presentar solicitudes y un aumento de las cancelaciones, en parte debido al temor de los solicitantes a salir de sus hogares por la actividad de ICE, especialmente en Staten Island”.
Esta caída se produce a pesar de que la inseguridad alimentaria sigue siendo elevada. En una encuesta realizada en noviembre por la Universidad de Columbia y la organización sin ánimo de lucro contra la pobreza Robin Hood (una de las entidades financiadoras de City Limits), más del 40 por ciento de las familias con hijos declararon no poder permitirse los gastos semanales en alimentación. Otro informe reciente de la organización sin ánimo de lucro City Harvest reveló que cada vez más familias con niños acuden a los bancos de alimentos.
Se prevé que las cifras de inscripción en SNAP sigan bajando en los próximos meses. La OTDA estima que más de 300.000 hogares de Nueva York perderán parte o la totalidad de sus prestaciones del SNAP debido a su incapacidad para cumplir o documentar el cumplimiento de los nuevos requisitos laborales, “a pesar de la creciente necesidad, la abrumadora crisis de asequibilidad de Nueva York y el aumento de los costes de los alimentos”, señaló Suggu por correo electrónico.
Esto también podría suponer más de $700 millones de dólares menos para la economía del estado y su cadena de suministro alimentario.
“El Gobierno federal ha calculado que por cada dólar de prestaciones del SNAP se genera alrededor de $1.54 dólares de actividad económica”, señaló Hall. “Esos […] millones que se gastaron en prestaciones en enero fueron a parar a las tiendas, y también compensaron los presupuestos familiares de las personas para que pudieran pagar el alquiler. Las tiendas pudieron entonces pagar sus alquileres comerciales, pagar los salarios de su personal, reinvertir en sus empresas comprando más productos alimenticios, y así sucesivamente”.
Además, la ley H.R. 1 modificó la fórmula de financiación del SNAP de modo que ahora los estados tendrán que cubrir la mitad de los costes, lo que significa que el estado de Nueva York tendrá que pagar aproximadamente $1.200 millones de dólares más a partir del año fiscal 2027.
“Los estados y los condados necesitan tiempo para prepararse ante estos cambios masivos en los costes. Algunos estados se beneficiarán de un aplazamiento de dos años gracias a la denominada “excepción de Alaska” negociada en la H.R.1, pero es poco probable que Nueva York cumpla los requisitos”, afirmó Krista Hesdorfer, directora de relaciones públicas de Hunger Solutions New York. “Instamos al Congreso a que amplíe ese aplazamiento a todos los estados, de modo que todos los estados y condados tengan las mismas oportunidades de prepararse”.
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