Share This Article
La documentalista neoyorquina Taylor Hosking empieza su primer documental, “West Side Familia”, con una sencilla pregunta: ¿por qué cada mes de junio se despliega la bandera puertorriqueña en un semáforo del Upper West Side? El documental se estrenará en septiembre en el Festival de Cine Latino de Nueva York.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 1 de septiembre. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
En medio de la constante transformación de la ciudad, algunos rituales quedan relegados.
La documentalista neoyorquina Taylor Hosking empieza su primer documental, “West Side Familia”, con una sencilla pregunta: ¿por qué cada mes de junio se despliega la bandera puertorriqueña en un semáforo del Upper West Side?
Chino García —miembro de La West Side Familia, una banda de motociclistas y activistas liderada por puertorriqueños—, lo ha hecho por años.
El documental sigue a García, reconstruyendo su historia, que se remonta a la década de 1970, junto con la historia del barrio y sus cambios.
Arroja luz sobre la comunidad negra y puertorriqueña que existía —y que sigue luchando por su visibilidad— en el Upper West Side, y sobre cómo su influencia cultural y política contribuyó a dar forma a la ciudad.
Cada año, el simple gesto de izar la bandera narra una parte de la historia latina de Nueva York y abre la puerta a debates sobre la vivienda, la gentrificación y la memoria en una ciudad en constante cambio.
City Limits se reunió con Hosking, que creció en el barrio, para hablar sobre la película, cuyo estreno en la ciudad de Nueva York está previsto para el 16 de septiembre a las 7:15 p.m. en el Regal Union Square, en el marco del Festival de Cine Latino de Nueva York.
Esta conversación ha sido editada por motivos de extensión y claridad.
City Limits: El documental comienza —y esto no va a ser un spoiler porque está en el tráiler— con el despliegue de la bandera puertorriqueña en el Upper West Side. ¿Qué hay detrás del acto de izar la bandera puertorriqueña?
Hosking: Para algunas personas, la bandera puertorriqueña marca el comienzo del verano, independientemente de si eres puertorriqueño o no. Para otras, es la época del año en la que pueden mostrarse más ruidosas y orgullosas. Y es como una importante reunión anual que recuerda a la gente lo que significa ser nuyorican.
De hecho, yo veía la bandera desde la ventana del piso donde crecí. Pero nunca se me ocurrió preguntarme quién la colocaba allí ni cómo llegaba hasta allí. Supongo que, en parte, porque cada año parecía algo tan oficial. Pero en cuanto vi quién la colocaba, pensé: “¡Oh, no, esto es una historia!”. Fue interesante que ya tuviera esa relación con este símbolo de la comunidad incluso antes de empezar a rodar la película.
Se ha convertido en una ventana fantástica a lo que realmente significa para la gente colgar esa bandera… porque para muchas de las personas que aparecen en la historia, eso significa la independencia de Puerto Rico, la liberación de Puerto Rico. Para otras personas, significa el amor que sienten por sus vecinos y su comunidad. Para otras, significa que el barrio está cambiando sin ellas.
Antes, unas dos semanas después de que se colgara la bandera, alguien del barrio —probablemente uno de los nuevos vecinos— solía hacer algo, como llamar al 311 para que la retiraran, alegando que tapaba un semáforo y dando diferentes excusas. Pero desde que empezamos a rodar esta película, la bandera ha podido permanecer colgada todo el año.
Quizá porque la gente está empezando a entender que es algo más que una simple molestia y que sí significa algo para algunas personas. Quizá hayan visto algunos de los tráilers y la cobertura de las noticias, o simplemente algunas de las cámaras que también están allí con ellos. Pero no creo que sea una coincidencia que ahora, por fin, estemos empezando a contar esta historia. La gente, por fin, está empezando a dejar que la bandera se quede.
CL: Nueva York es conocida como la que nunca duerme y en constante cambio. Y creo que parte del documental trata sobre el cambio. ¿Cómo podemos rendir homenaje a la transformación de un barrio en un lugar como la ciudad de Nueva York?
Hosking: Contando con tradiciones anuales —y quizá podrían ser incluso más frecuentes que anuales—. Por ejemplo, la comunidad de rumba de Central Park se reúne todos los fines de semana durante el verano… Es un punto de referencia fundamental poder tener un mundo que cambia constantemente a tu alrededor, pero contar con algo que siempre va a ser bastante similar o una continuación de sí mismo. Eso es intergeneracional y está muy arraigado en la comunidad.
Cuanta más gente empiece a comprender esas tradiciones que se remontan a décadas atrás, y a darse cuenta de que quienes participan en ellas son líderes comunitarios intergeneracionales, más fácil resultará mantenerse conectado con un espíritu más duradero de la ciudad y con el espíritu de su propio patrimonio y de sus orígenes.
CL: ¿Cómo caracterizarías lo que ha ocurrido en el Upper West Side?
Hosking: Se ha producido una gentrificación en el sentido que el barrio se ha remodelado; algunos barrios fueron arrasados por completo durante la renovación urbana y reconstruidos con nuevos edificios.
Pero, más allá de eso, el Upper West Side también presenta esta mezcla de residentes de toda la vida en apartamentos con renta regulada o del programa Mitchell-Lama y de nuevos vecinos más acomodados. Así que hay una mezcla de residentes de toda la vida que llevan aquí décadas —como yo, que vivo en el piso en el que crecí—.
Además, se ha convertido en un barrio bastante acomodado. Por eso, ahora existe un contraste realmente drástico entre la gente más rica, los recién llegados y los vecinos de toda la vida.
CL: ¿Qué esperas que los residentes más acomodados del barrio saquen del documental?
Hosking: Puede sonar a lugar común, pero que no juzguen un libro por su portada, en el sentido de que los protagonistas de esta historia son personas que —en un momento dado— formaron una banda en su barrio para velar por la comunidad local, mientras llevaban esos chalecos de cuero.
Eran una pandilla poco convencional o rebelde, muy propia de aquella época: como los Young Lords y las Panteras Negras. Casi parecen de otra época, y traen esa energía al aquí y ahora. Da igual con quién estén hablando.
Pero, al mismo tiempo, lo que realmente defienden es lo mismo que, estoy segura, defiende la persona que podría llamar a la policía porque un grupo de personas merodea por ahí, en el sentido de que ambos quieren un barrio seguro. Ambos quieren sentirse respetados y a gusto cuando caminan por las calles. Mi esperanza es que esta película muestre a la gente que pueden aliarse con cualquiera que comparta el mismo amor por su comunidad local.
Cuando ves películas como “The Warriors” —que retrata el mundo de las bandas en Nueva York y que incluso se rodó en este barrio—, resulta interesante ver cómo reaccionaron los vecinos. Algunos de los chicos intentaron detener el rodaje porque pensaban: «¿Quiénes son estos de Hollywood que intentan retratar nuestras historias?».
Durante un tiempo, las series de televisión y las películas retrataban a la comunidad puertorriqueña de Nueva York a través de un filtro hiper-hollywoodiense, [como] “West Side Story”. Después de eso, prácticamente todo lo que se veía en la tele —Seinfeld, Curb Your Enthusiasm o La maravillosa señora Maisel— que tuviera que ver con esta zona era bastante blanca, o estudiante de preparatoria o bastante judío. Lo cual está bien, pero… no había nada de la comunidad [puertorriqueña]… que también estuviera presente en la cultura.
CL: Muchas películas se filman en la ciudad, pero no documentales. ¿Fue muy difícil financiar este proyecto?
Hosking: Fue realmente difícil conseguir financiación para este proyecto. Obtuvimos una subvención de la Alcaldía de la ciudad de Nueva York, gestionada por el Fondo de Mujeres de WNYC, y luego conseguimos otra subvención a través de Latino Public Broadcasting. Esa fue, en cierto modo, su última ronda de subvenciones antes de la era Trump, cuando se produjeron los recortes. Y desde que Trump asumió el cargo, no hemos recibido ninguna otra subvención. Hemos tenido la suerte de encontrar algunos productores ejecutivos y personas que, de alguna manera, pudieron hacer donaciones.
Pero sin duda se necesitan más recursos para ayudar a las comunidades marginadas de la ciudad a compartir sus historias. Sé que la alcaldía está involucrada en muchas cosas, pero creo que sigue siendo difícil saber cómo pedir recursos y financiación a proyectos que lo merecen. Creo que la propia ciudad podría ayudar en eso, además de facilitar más vías de acceso a la financiación.
Seguimos trabajando para cubrir el déficit presupuestario, pero estamos avanzando. Estamos proyectando la película y recuperando parte del dinero gracias a estas proyecciones y otras fuentes.
CL: ¿Cuál es la mejor forma de saber cuándo y dónde ver “West Side Familia”?
Hosking: Nuestro estreno en la ciudad de Nueva York tendrá lugar en el Festival de Cine Latino de Nueva York. Después, habrá más proyecciones en otoño, invierno y hasta bien entrado el año que viene, incluida una en PBS. La mejor forma de mantenerse al día es seguir a @westsidefamiliafilm en Instagram. Allí publicaremos las proyecciones, los eventos comunitarios y mucho más.
Para ponerse en contacto con el reportero de esta noticia, escriba a [email protected]. Para contactar a la editora, escriba a [email protected].
