Share This Article
Los nuevos requisitos entraron en vigor en junio, lo que provocó una caída del 1,3 por ciento en el número de beneficiarios del SNAP en la ciudad. Los adultos solteros de entre 18 y 35 años, que tienen menos probabilidades de cumplir los requisitos para acogerse a exenciones, representan la mayoría (el 63 por ciento) de las personas que han perdido las prestaciones.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 20 de julio. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
Unos 22.200 neoyorquinos perdieron sus prestaciones del programa de cupones de alimentos en junio, cuando entraron en vigor los nuevos requisitos laborales impuestos por la administración de Donald Trump tras un periodo de gracia de tres meses, según anunciaron el lunes las autoridades municipales.
Esta pérdida supone un descenso del 1.3 por ciento en el número de beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP por sus siglas en inglés) de la ciudad, que ayuda a unos 1.7 millones de residentes de bajos ingresos de la ciudad de Nueva York a costearse la comida.
Desde el 1 de junio, los beneficiarios de SNAP corrían el riesgo de empezar a perder sus prestaciones a menos que demostraran que cumplían con los nuevos requisitos laborales, aprobados por el Congreso el año pasado en la ley conocida como “Big, Beautiful Bill” de la administración Trump.
Los cambios exigen a los beneficiarios del SNAP identificados como adultos sanos sin personas a su cargo (o ABAWD por sus siglas en inglés) —entre los que ahora se incluyen veteranos, personas sin hogar, jóvenes que superan la edad para permanecer en Foster Care y adultos de entre 18 y 64 años— que prueben al menos 80 horas al mes de trabajo, o realicen voluntariado o participen en programas de formación laboral, y que documenten esas horas ante el gobierno.
Si bien el gobierno federal afirma que los cambios “reflejan la importancia del trabajo y la responsabilidad”, los defensores de la lucha contra la pobreza sostienen que esto contribuirá muy poco a impulsar el empleo y que, por el contrario, obligará a más personas a pasar hambre.
“El acceso a la ayuda alimentaria no debería depender de la capacidad de una persona para sortear barreras administrativas innecesarias”, afirmó Erin Dalton, comisionada del Departamento de Servicios Sociales (DSS por sus siglas en inglés), que gestiona el programa SNAP a nivel local. “Esto supone una pérdida de más de $5 millones de dólares en ayudas alimentarias cada mes y tiene un impacto significativo en las personas afectadas”.
Según las estimaciones de las autoridades, los adultos solteros de entre 18 y 35 años, que tienen menos probabilidades de cumplir los requisitos para las exenciones, representan la mayoría (el 63 por ciento) de las personas que perdieron las prestaciones.
Al ver la composición familiar, los adultos solteros fueron los más afectados —muchos de ellos hombres—, representando el 70 por ciento de las pérdidas. El 30 por ciento restante corresponde a familias con varios miembros que reciben prestaciones, en las que uno de los miembros las perdió.
Brooklyn registró la mayor proporción (42 por ciento) de personas que perdieron SNAP, seguido del Bronx (26 por ciento), según el DSS.
Confusión, ‘dos strikes’
Aunque muchos neoyorquinos han perdido el acceso al SNAP por no cumplir los nuevos requisitos laborales, defensores y abogados afirman haber visto múltiples casos en que las personas hacen todo lo posible por conservar sus prestaciones, pero encuentran problemas.
A principios de julio, una residente de University Heights, en el Bronx, esperaba recibir sus habituales $298 dólares mensuales en cupones de alimentos, pero en su lugar solo recibió $38 dólares, a pesar de que lleva trabajando como cuidadora personal desde diciembre.
La mujer, quien prefirió que no se publicara su nombre, recibió cartas de notificación en las que se le indicaba que sus prestaciones se suspenderían si no cumplía con las nuevas normas, a pesar de que está trabajando y de haber presentado toda la documentación necesaria, según explicó. En algún momento de junio, su caso se cerró, pero se reabrió días después tras la intervención de defensores en su nombre.
A principios de julio, solo recibió una pequeña parte de las prestaciones que esperaba. “Yo cumplo con mi deber de mandar todas mis cosas a tiempo, entonces ellos tienen que cumplir con el deber de ponérmelo porque yo cuento con eso”, dijo la mujer, de 52 años.
La Administración de Recursos Humanos de la ciudad ha estado enviando miles de cartas de notificación a personas de toda la ciudad identificadas como ABAWD, advirtiéndoles que si acumulan tres meses de inactividad —lo que los funcionarios llaman “strikes”—, podrían perder las prestaciones.
Pero eso no es el final para muchos.
Los defensores explicaron que, si una persona incumple las normas del SNAP durante tres meses en un periodo de 36 meses, su expediente se cerrará o se le reducirán las prestaciones. No obstante, las personas que consideren que su expediente ha sido negado, reducido o cancelado de forma incorrecta pueden solicitar una “Fair Hearing” (audiencia imparcial) en un plazo de 10 días a partir de la fecha que figura en la notificación del cierre del expediente, y sus prestaciones no deberían verse afectadas.
Si no se pide en ese plazo de 10 días, las prestaciones se suspenderán, pero aún así podrá solicitar una audiencia en 90 días después de la notificación definitiva para intentar que se le restablezcan.
Marcus Moore, de 54 años, ha estado trabajando como voluntario para Safety Net Activists NYC con el fin de cumplir sus requisitos mensuales, pero aun así recibió notificaciones en las que se le advertía —erróneamente, según él— de que corría el riesgo de perder sus cupones de alimentos.
“Aunque he estado haciendo voluntariado… completamos los formularios con la ayuda de un empleado, recibí mi segunda advertencia”, explicó Moore. “Habría recibido mi tercera advertencia si no hubiéramos tenido una reunión con la HRA, algunos de los defensores y yo mismo”.
Los defensores de Food Bank For New York City y Safety Net Project señalaron que cada vez son más las personas que acuden con situaciones similares a las descritas anteriormente: se les dice que corren el riesgo de perder su SNAP a pesar de sus esfuerzos por cumplir con las nuevas normas.
El DSS no facilitó datos sobre cuántos beneficiarios del SNAP han informado de problemas con la documentación de cumplimiento.
“Estuve muy cerca de perderlos”, dijo Moore.
El DSS recomienda a las personas que hayan perdido sus prestaciones que llamen al 718-SNAP-NOW para solicitar ayuda.
Para ponerse en contacto con el reportero de esta noticia, escriba a [email protected]. Para contactar a la editora, escriba a [email protected].
