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Estos cambios afectan a las personas que actualmente reciben el SNAP, a aquellas que han perdido recientemente sus prestaciones, y a las instituciones que sufragan los gastos administrativos del programa.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 2 de octubre. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) está experimentando varios cambios que entraron en vigor el 1 de octubre.
Estos cambios afectan a las personas que actualmente reciben el SNAP (antes conocido como “cupones de alimentos”), a aquellas que han perdido recientemente sus prestaciones (y que ahora tienen otra oportunidad de solicitarlas) y a las instituciones que sufragan los gastos administrativos del programa.
Para quienes actualmente reciben SNAP, sus prestaciones aumentarán ligeramente. Dependiendo del tamaño del hogar y de otros factores, los beneficiarios podrán recibir entre $8 y $52 adicionales al mes. Esto forma parte del ajuste anual que realiza el Gobierno federal para adaptarse al aumento del coste de la vida.
| Asignación mensual máxima del programa SNAP por familia | |||
| Tamaño del hogar | Máximo anterior | Nuevo máximo (desde octubre 1) | Añadido |
| 1 Persona | $298 | $306 | $8 |
| 2 Personas | $546 | $562 | $16 |
| 3 Personas | $785 | $808 | $23 |
| 4 Personas | $994 | $1,023 | $29 |
| 5 Personas | $1,183 | $1,217 | $34 |
| 6 Personas | $1,421 | $1,463 | $42 |
(Fuente: USDA)
Al mismo tiempo, quienes han perdido las prestaciones del SNAP este año debido a los nuevos requisitos laborales impuestos por la administración Trump —que han excluido del programa a 26 500 neoyorquinos— tienen ahora la oportunidad de volver a solicitarlas.
La alcaldía anima a los participantes a hacerlo acudiendo en persona a un centro de prestaciones de la Administración de Recursos Humanos, llamando al (718-SNAP-NOW o al 718-762-7669) o a través de Internet (nyc.gov/AccessHRA).
La ciudad está ampliando las campañas de divulgación en la comunidad para garantizar que la gente sepa que se abre el plazo de reinscripción, según han indicado las autoridades.
Erin Dalton, comisionada del Departamento de Servicios Sociales, que gestiona el programa SNAP a nivel local, afirmó que la ciudad ha ayudado en los últimos meses a “cientos de miles” de neoyorquinos a presentar los documentos que demuestran que cumplen con las nuevas normas laborales, con el fin de conservar sus prestaciones.
“Aun así, 26.500 neoyorquinos perdieron las prestaciones, la mayoría de ellos hombres jóvenes sin hijos”, afirmó Dalton esta semana, refiriéndose al 1.6 por ciento de los hogares beneficiarios del SNAP que dejaron de cumplir los requisitos tras la entrada en vigor de las normas más estrictas en junio.
Quienes hayan perdido las prestaciones en los últimos meses tendrán que volver a aplicar y proporcionar información actualizada sobre ingresos y unidad familiar, explicaron los defensores de los derechos de los beneficiarios.
“Se trata de familias que pueden haber perdido las prestaciones en los meses de junio, julio o agosto porque no pudieron acreditar suficientes horas de trabajo, horas de voluntariado o actividades relacionadas con el trabajo que cumplieran los requisitos”, dijo Jerome Nathaniel, director de políticas y relaciones gubernamentales de City Harvest, una organización que recoge alimentos.
Los participantes pueden recibir tres meses de prestaciones por cada ciclo de inscripción de tres años sin necesidad de documentar sus horas de trabajo; transcurrido ese plazo, deberán cumplir con los requisitos o podrían volver a perder su derecho a las prestaciones.
El tercer cambio en el programa SNAP que entra en vigor este mes es una modificación en la financiación.
El estado de Nueva York tendrá que asumir ahora una mayor parte de los costes de gestión del programa SNAP —el 75 por ciento, frente a solo la mitad anteriormente—, ya que el gobierno federal redujo su propia contribución.
La Oficina de Asistencia Temporal y por Discapacidad de Nueva York (OTDA por sus siglas en inglés), que gestiona el SNAP a nivel estatal, no dio mucha información sobre cómo ajustará su presupuesto o reestructurará el programa para hacer frente a los costes adicionales, que fueron aprobados por los legisladores federales el año pasado con la aprobación de la “One Big Beautiful Bill” de Trump.
“El gobierno federal ha puesto en marcha una amplia campaña para socavar el SNAP, convertir en chivos expiatorios a quienes reciben ayuda del programa y recortar drásticamente los recursos federales destinados a un programa que durante mucho tiempo ha sido responsabilidad federal”, afirmó un portavoz de la OTDA en un comunicado.
La agencia insta a Washington a “derogar o aplazar durante al menos dos años las disposiciones sobre la participación de los estados en los costos del SNAP”, añadió el portavoz, “y a contribuir a garantizar que las prestaciones del SNAP sigan estando plenamente disponibles para reducir el hambre en tiempos de dificultades económicas”.
Aunque el Gobierno federal financia el 100 por ciento de las prestaciones del SNAP, antes también financiaba el 50 por ciento de los costes administrativos del programa para los estados. Las autoridades de Nueva York estimaron que este cambio supondrá un gasto adicional de $220 millones al año a partir de este mes.
El estado de Nueva York cubrirá $36 millones de este cambio en los costos, pero los condados y la ciudad de Nueva York asumirán la mayor parte de los $184 millones restantes para poder seguir tramitando las solicitudes y recertificaciones del SNAP, así como para llevar a cabo actividades relacionadas con la integridad del programa.
Nathaniel explicó que los costos administrativos se hacen evidentes en aspectos como el proceso de solicitud.
Esa experiencia es lo que cubre la financiación administrativa del SNAP: “la experiencia de presentar la solicitud en línea y el mantenimiento de la página web; la experiencia de recibir una llamada oportuna de la oficina del SNAP para concertar una entrevista; la experiencia de poder cambiar la cita con la seguridad de saber que han recibido tus documentos y los han tramitado correctamente”, explicó Nathaniel. “Eso es lo que está en juego y lo que se ha presupuestado y cubierto cuando hablamos de los costes administrativos del SNAP”.
Un portavoz de la alcaldía afirmó que las autoridades proporcionarán más información sobre cómo tienen previsto abordar el déficit de financiación en un próximo plan financiero.
Las autoridades sabían que estos recortes se avecinaban desde julio de 2025, para frustración de los defensores de la lucha contra el hambre, quienes afirman que siguen sin saber cómo tanto la ciudad como el estado les harán frente.
“No estamos muy al tanto de cuál es la naturaleza de los planes para absorber esto”, dijo Nathaniel.
“Creo que el reto radica en que, con bastante frecuencia, no todos los expertos en la materia están presentes en la sala para ayudarles a analizar la situación”, añadió. “Así que es probable que mañana nos presenten un plan en el que llevan trabajando desde julio… pero en el que no hemos participado. Por eso, aunque me duela decirlo, supongo que tendremos que esperar y ver qué pasa”.
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