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Los beneficiarios deben demostrar que trabajan un número determinado de horas, realizan labores de voluntariado o participan en cursos de formación cada mes para conservar sus cupones de alimentos. “Es totalmente innecesario, y por eso estamos trabajando duro para combatirlo”, dijo la comisionada de Servicios Sociales, Erin Dalton.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 2 de junio. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
A principios de esta primavera, una voluntaria se desmayó durante su turno en Part of the Solution, un centro de recursos comunitarios que lucha contra la pobreza y el hambre en el Bronx.
Mientras ayudaba a otras personas a elegir alimentos del banco de alimentos de la organización, la mujer de repente perdió el conocimiento. Dos miembros del personal la sostuvieron y pidieron ayuda.
Mientras la subían a la ambulancia, su mayor preocupación era si las horas de voluntariado que había dedicado ese día contarían para los nuevos requisitos de trabajo que ahora debe cumplir para mantener sus prestaciones del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP por sus siglas en inglés), también conocido como cupones de alimentos.
“Imagínate la importancia que tiene un programa como SNAP para ciertas personas que incluso poniendo en una balanza tu salud el día de hoy y la estabilidad de tener acceso a la comida, las personas dicen no puedo perder acceso a esto”, explicó Diego Padilla, director de relaciones externas y comunicaciones de Part of the Solution, a City Limits al recordar el incidente.
Hacer voluntariado es una de las formas en que los beneficiarios de SNAP pueden cumplir con los nuevos requisitos de trabajo que la administración Trump ha impuesto al programa. Los cambios, aprobados por los congresistas el año pasado, se aplican a las personas identificadas como adultos físicamente aptos sin dependientes (ABAWD por sus siglas en inglés), entre los que se incluyen veteranos, personas sin hogar, jóvenes en Foster Care y adultos de entre 18 y 64 años.
La Administración de Recursos Humanos (HRA por sus siglas en inglés), que gestiona el SNAP en la ciudad, ha identificado a 342.700 neoyorquinos como ABAWD. De ellos, 126.400 deben cumplir los requisitos de trabajo y no están exentos por motivos como una discapacidad médica o un embarazo.
Tras un periodo de gracia de tres meses que comenzó en marzo, los neoyorquinos que no hayan cumplido los requisitos podrían empezar a perder sus prestaciones a partir del lunes 1 de junio. Apenas unos días antes de esa fecha límite, las autoridades indicaron que unas 43.500 personas —o el 34 por ciento de los beneficiarios de SNAP de la ciudad afectados por los cambios— corrían el riesgo de perder su ayuda alimentaria a menos que pudieran demostrar que tienen un empleo a tiempo completo, a tiempo parcial o que realizan trabajo voluntario o que participan en programas de formación laboral aprobados por la HRA.
Mientras que el gobierno federal afirma que los cambios “reflejan la importancia del trabajo y la responsabilidad”, las autoridades locales sostienen que las nuevas normas no harán más que agravar la crisis alimentaria de la ciudad.
“Es totalmente innecesario, y por eso estamos trabajando duro para combatirlo”, afirmó Erin Dalton, comisionada del Departamento de Servicios Sociales de la ciudad de Nueva York, que supervisa al HRA.
La agencia ha estado enviando cartas a los beneficiarios del SNAP afectados, indicándoles qué deben hacer antes de perder sus prestaciones. En colaboración con la Unidad de Participación ciudadana, la HRA también puso en marcha el mes pasado una campaña puerta a puerta en los cinco distritos y ha difundido la información a través de las oficinas de los cargos electos y de otras instituciones, como los hospitales de la ciudad y las universidades de la CUNY.
La alcaldía afirmó el lunes que esas medidas ayudaron a unos 223.000 beneficiarios locales del SNAP a conservar sus prestaciones.
Sin embargo, decenas de miles de personas más podrían perder su cobertura este mes. Según las autoridades, la mayoría de quienes acumulan dos “strikes”—lo que significa que han incumplido los requisitos durante dos meses y perderían las prestaciones si incumplieran un tercero— viven en Brooklyn (39 por ciento), seguido por el Bronx (29 por ciento), Queens (16 por ciento), Manhattan (14 por ciento) y Staten Island (3 por ciento).
Las autoridades estiman que los jóvenes adultos serán los más afectados, ya que tienen menos probabilidades de ser exentos —alrededor del 40 por ciento de estos tienen entre 18 y 30 años. La mayoría —el 65 por ciento— son adultos solteros, mientras que otro 35 por ciento son familias con varios miembros que reciben prestaciones, y la mayoría verán reducida su asignación mensual del SNAP, incluso si sus casos no se cierran por completo.
“Estos cambios suponen una verdadera carga para algunos de nuestros neoyorquinos más vulnerables y, en esencia, acabarán reduciendo la capacidad de las personas para alimentarse y aumentando la inseguridad alimentaria”, afirmó Zac Hall, vicepresidente sénior de programas del Food Bank For New York City.
Las autoridades hicieron hincapié en que seguirán informando y apoyando a los neoyorquinos afectados y a quienes deseen volver a inscribirse, y les instaron a ponerse en contacto con la HRA para recibir ayuda.
“No es demasiado tarde para hacer algo al respecto; incluso si el 1 de junio la tarjeta de alguien no se recarga, deben llamarnos de inmediato”, declaró la comisionada Dalton en una entrevista con City Limits.
Entretanto, las organizaciones de servicios sociales hacen todo lo posible por ayudar a sus usuarios a cumplir los nuevos requisitos. Esto incluye buscarles oportunidades de voluntariado, y la HRA colabora actualmente con más de 100 organizaciones para ubicar voluntarios como parte de esta iniciativa, según informaron las autoridades.
Sin embargo, algunas organizaciones sin ánimo de lucro se ven desbordadas por la afluencia de posibles voluntarios, lo que les dificulta encontrar el equilibrio entre ofrecer oportunidades a sus miembros y funcionar de manera eficaz.
“Ese tipo de cambios [en el SNAP] sí nos generan a nosotros una cantidad excesiva de trabajo adicional, una cantidad de frustraciones adicionales”, dijo Padilla. Solo en un día de la semana pasada, Part of the Solution trabajó con 30 voluntarios.
La comisionada Dalton dijo que la administración está buscando formas de aliviar parte de la carga que soportan esas organizaciones.
“Estamos muy agradecidos con las organizaciones comunitarias que se han comprometido a colaborar con nosotros en esta iniciativa”, afirmó Dalton. “Esto es algo nuevo para todos”.
Si usted es beneficiario del SNAP y ha recibido una notificación de incumplimiento o tiene preguntas sobre sus prestaciones, la ciudad le recomienda que llame a la HRA al (718)-SNAP-NOW (718-762-7669), consulte la aplicación Access HRA o visite nyc.gov/AccessHRA para obtener más información.
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