La policía ha dicho que la seguridad del puente Willis Avenue está dividida en dos mitades, del lado de Manhattan se encarga el precinto 25 y del lado del condado del Bronx se encarga el 40, sin embargo, los repartidores piden sencillamente seguridad para cruzarlo.

Antes de que un grupo de repartidores montara guardia en el puente Willis Avenue que conecta Manhattan con el sur del Bronx, se presentaban tres robos al día, dice Juan Solano, un repartidor de comida y uno de los líderes del grupo El Diario de los Delivery Boys en la Gran Manzana.

Con la pandemia, no solo ha subido el número de personas pidiendo comida y medicamentos a domicilio sino también el número de robos de bicicletas y el puente Willis Avenue es un centro de tránsito por el cual cruzan los repartidores de camino a sus casas luego de una larga jornada que se extiende hasta bien entrada la noche.

Montar la guardia ha sido la más reciente idea para frenar los robos en un puente que tiene varias entradas peatonales en donde se esconden los asaltantes. En la noche, un grupo de repartidores se encuentra en la esquina entre la 125 y la 1era avenida en Harlem y le pide a los repartidores que esperen hasta que se forme un grupo de más de cinco personas para pasar.

Desde que empezaron la guardia el martes 15 de junio en la noche, no se han vuelto a realizar robos.

“La semana pasada hubo un intento”, cuenta Solano y ocurrió cuando un repartidor no quiso esperar al grupo y se fue solo. “En la mitad del puente fue agredido, pero contó con suerte que justo detrás ya venía un grupo y pararon el robo”.

Los asaltos en el puente no son nuevos. Anderson, uno de los repartidores de comida, cuenta que en 2019 fue asaltado por tres hombres en el puente, pero cuando fue al precinto, dice él, no le dieron un número de denuncia así que cuando llamaba a preguntar por su caso no podían ubicar el reporte.

“Estuve tres meses llamando. Luego me cansé y dejé de llamar porque siempre me decían que no encontraban mi reporte”, dice Anderson mientras recorre el puente señalando dónde fue asaltado y explicando como las escaleras peatonales que conectan con el Bruckner Boulevard son uno de los lugares donde se esconde los asaltantes.

Según New York Times, el robo de e-bikes aumentó de 166 en 2019 a 328 en 2020 y la policía resolvió alrededor del 36 por ciento de los robos de bicicletas eléctricas en 2020. La policía de Nueva York (NYPD por sus siglas en inglés) no dio cifras actualizadas sobre el número de robos en lo que va corrido de este año y tampoco comentó sobre el número de robos presentados en el puente.

Así que si sumado a una baja eficacia en la resolución de los robos de bicicletas se añade el miedo implícito que tienen estos trabajadores a ir a un precinto por desconfianza a que su información sea compartida con ICE —aunque esto esté prohibido— el resultado es un reporte muy por debajo del número real de robos.

La policía de Nueva York dijo por correo electrónico que si ellos no aprehenden al individuo que ha robado la bicicleta rápidamente, “el caso pasa a manos de la brigada de detectives del precinto, quien investigará el incidente”.

Pero los repartidores dicen que no ven resultados. “Si presentamos dos casos y no pueden con ellos, para qué vamos a hacer el resto que tenemos”, dice Solano por el megáfono al frente del precinto 40, minutos antes de entregarle la carta de peticiones de seguridad al comandante del precinto, Robert Gallitelli.

En la carta pedían cuatro puntos centrados en seguridad: que los precintos de lado y lado trabajen juntos para proteger a quienes cruzan el puente; que se instale cámaras y más luces; que se cierren las escaleras y las salidas de la parte central del puente donde se presentan los robos; y que se refuerce el cumplimiento de las normas para que el paso de bicicletas no sea usado por motocicletas pequeñas —que es uno de los vehículos  que usan los asaltantes.

Luego de la corta conversación entre el jefe del precinto y los repartidores el día de la marcha, City Limits le pidió al comandante del precinto 40 un reporte sobre cuál era el número de casos reportados de robos en el puente pero en ese momento dijo que no sabía el número de memoria y, días después, tampoco ha dado detalles.

El precinto 25 tampoco quiso dar detalles sobre el número de robos, ni la concejal del distrito 8, que incluye ambos lados del puente, dio detalles de qué sucede o qué planes de seguridad se pueden implementar en ese punto de su distrito.

Anderson, uno de los repartidores de comida en la marcha que prefirió ser identificado con el primer nombre, dice que en 2019 fue a la oficina del Bronx de la concejal Diana Ayala a buscar ayuda pero su caso, sin número de reporte, no tuvo éxito ni en el precinto ni con la concejal. City Limits también pidió a la oficina de la concejal confirmar este hecho pero no recibió respuesta.

Múltiples grupos de repartidores

Hay varios grupos organizados de repartidores en la ciudad, quizás el más conocido y que ha gozado de un mayor despliegue en los medios de comunicación es el de los Deliveristas Unidos, pero hay varios más.

Antes que se formaran los Deliveristaas Unidos, los repartidores ya estaban organizados por grupos y tenían sus propios grupos de WhatsApp y Facebook donde se notificaban robos.

Uno de los grupos con más seguidores es El Diario de los Delivery Boys en la Gran Manzana con más de 25.000 seguidores en Facebook y según Sergio Solano —uno de los administradores de la página—, el 60 por ciento de los seguidores son repartidores.

Otro grupo es el de Chapín En Dos Ruedas NY con más de 11.500 seguidores en Facebook, Aztecas En Dos Ruedas y uno creado recientemente es Delivery Boys En Acción NYC, creado por Vicente Guerrero quien ha trabajado haciendo entregas a domicilio por 17 años en la ciudad.

El pasado viernes 25 de junio, varios de estos grupos hicieron parte de una reunión en el precinto 40 al cual solo podían entrar seis personas, casi que un representante por grupo.

“Chapín cedió su puesto para que yo entrara”, dice Guerrero. “Yo dije: a mí me gustaría entrar a escuchar, no a participar”.

“Lo poco que se habló, fue que el policía dijo que va hablar con su jefe para poner un carro de policía más cerca al puente”, relata Guerrero quien luego incrédulo se cuestiona “como que nadie quiere ser responsable por el puente”.

Es justamente esta falta de claridad en cómo gestionar la seguridad del puente que divide no solo a los dos condados sino también los límites de vigilancia de dos precintos que el pasado lunes 28 de junio, más de 80 repartidores marcharon pacíficamente a los dos precintos para buscar una solución común.

“Desde que inició la pandemia”, dice Anthony Chavez, quien administra el grupo de Chapín En Dos Ruedas NY, “tenemos reportados más o menos 3 robos por día. Son robos en todas partes [de la ciudad] y no importa que las tengan aseguradas”.

El 14 de junio pasado, en el puente de Willis Avenue, “dos compañeros iban cruzando cuando salieron tres personas con botellas rotas y [los repartidores] se asustaron y les quitaron las bicicletas”.

“A uno de los ladrones se le cayó el celular. Ese celular se entregó al precinto”, remarca Chavez.

En estos grupos son raros los artículos que se ven de bicicletas recuperadas. “Algunas las compran a veces los paisanos, otras veces, repartidores de otros países que también están en esto“, dice Chavez.

Según Francisco—quien prefirió ser identificado con el primer nombre—y César Losano, quien entró en representación del grupo de El Diario, se acordó más vigilancia en el puente, instalar luces y cámaras de vigilancia. Pero una vez más, no está claro si estos dispositivos solo se instalarán en la mitad que le corresponde cuidar al precinto o no.

Acordaron también volverse a reunir en un mes para analizar si lo acordado había funcionado. Sin embargo, el día de la marcha el jefe del precinto 40 dijo a los repartidores que las luces en el puente debían ser gestionadas con la junta comunitaria.

Los grupos que montan la guardia en el puente Willis Avenue dicen que no saben exactamente hasta cuándo podrán seguir haciéndola. Empiezan cuando se hace de noche, entre 8 p.m y 9 p.m y muchas veces están allí hasta más de la media noche, quitándose horas de descanso luego de la larga jornada.

El jueves 1 de julio, se instaló una cámara de seguridad hacia la mitad del puente, una señal advirtiendo que hay cámara de vigilancia y próximamente habrá una reunión con el precinto 25.

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