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A lo largo de 10 meses del año pasado, la ciudad recibió 34.532 denuncias por robo de prestaciones del programa SNAP, de las cuales la gran mayoría —el 92,9 por ciento— no fueron reembolsadas. La mayoría de las denuncias fueron presentadas por residentes de East New York, en Brooklyn, un barrio con una población mayoritariamente negra y latina, con altos índices de inseguridad alimentaria y una elevada participación en el programa SNAP.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 23 de julio. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
El mes pasado, Makani Chester iba a pagar la compra en la caja del supermercado cuando se dio cuenta que su cuenta de cupones de alimentos no tenía fondos suficientes.
Alguien, en algún lugar, le había robado $1.400 dólares de su tarjeta de Transferencia Electrónica de Prestaciones (EBT por sus siglas en inglés), que le ayudaba a comprar comida para sus cinco hijos. Al revisar su cuenta, vio que se habían realizado 26 transacciones a las 4 a.m. —cuando pocos supermercados están abiertos— en varios lugares diferentes fuera del estado.
Chester vive en East Flatbush, Brooklyn, y su cuenta mostraba transacciones realizadas a cientos de millas al norte de la ciudad, en el pequeño pueblo de Brushton, situado en el condado de Franklin, cerca de la frontera con Canadá.
“Fue devastador”, dijo Chester, de 35 años. “Dependo de eso para alimentar a mis hijos”.
Desde hace varios años, Nueva York es un foco de clonación de tarjetas EBT, práctica en la que los ladrones utilizan dispositivos ocultos para robar la información de pago después de que alguien pase su tarjeta por el lector. Las tarjetas EBT gestionadas por el estado siguen sin contar con chips de seguridad que protejan a los usuarios de este tipo de fraude, y las víctimas no tienen ningún recurso para recuperar las prestaciones.
Makani fue a la Administración de Recursos Humanos (HRA por sus siglas en inglés), que se encarga de todos los casos del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP por sus siglas en inglés). Allí le dijeron que, una vez perdidos los subsidios, se perdían para siempre: no había forma de obtener un reembolso y tampoco existía ninguna ayuda de emergencia disponible.
“Pasé por un mal momento por un tiempo: yendo de banco de alimentos en banco de alimentos”, dijo Chester. “Recurrí a la ayuda de familiares cercanos y amigos, lo cual también fue complicado porque todo el mundo tiene su propia familia que alimentar”.

fraudulentas realizadas con la tarjeta
EBT de Chester, en la que se veían
compras realizadas a cientos de millas
al nortede la ciudad.
Aproximadamente 1.7 millones de personas de la ciudad se benefician de SNAP, el programa federal —también conocido como cupones de alimentos— diseñado para ayudar a las personas con bajos ingresos a costearse comida. Algo más de medio millón de beneficiarios de SNAP en la ciudad son niños.
Sin embargo, es difícil saber con exactitud cuántos hogares han sufrido el robo de sus fondos de la tarjeta EBT mediante clonación de la tarjeta (o “skimming”) en la ciudad de Nueva York. Esto se debe, en parte, a que tanto la ciudad como el estado dejaron de llevar registros de los robos de fondos de la tarjeta EBT después del 1 de octubre de 2025, fecha en la que el gobierno federal dejó de reembolsar a las víctimas de robos por clonación.
Aunque el Congreso estableció un plazo de reembolso para los fondos del SNAP robados que finalizó el 20 de diciembre de 2024, lo que confundió a mucha gente fue que, durante los 10 meses siguientes, las víctimas aún podían solicitar el reembolso de las prestaciones si los robos se habían producido antes de esa fecha límite.
City Limits obtuvo estos datos y trazó un mapa de la procedencia de esas denuncias, descubriendo que los códigos postales con mayor número de casos se encontraban en barrios con una población mayoritariamente negra y latina.
Los funcionarios del Departamento de Servicios Sociales de la ciudad hicieron hincapié en que los datos ofrecen una visión muy limitada del problema general del robo de prestaciones en la ciudad: una vez que la gente se enteró de que las sustituciones federales habían cesado, muchos dejaron de denunciar los incidentes. Las autoridades municipales admitieron que el problema es mucho mayor de lo que muestran estas cifras.
Según los registros, en la última semana de 2024 y durante los primeros diez meses de 2025, los ciudadanos de toda la ciudad denunciaron haber perdido unos $17.136.654 de dólares en fondos robados por clonación de tarjetas EBT.
Chester dijo que conocía a otras personas que habían perdido más que ella: algo más de $2.000 en el caso de una familia con ocho hijos. “Ella también lo perdió todo”, afirmó Chester.
Abby Biberman, abogada especializada en prestaciones públicas del New York Legal Assistance Group, afirmó que una de sus clientas perdió el año pasado miles de dólares en prestaciones robadas.
Su clienta solo utilizó su tarjeta EBT una vez, tras lo cual se agotó todo su saldo en tan solo cinco minutos —a través de múltiples compras en diferentes estados, cargadas a su cuenta a las 6 a.m.
Ese mismo verano, otra cliente de Biberman consiguió más de $1.000 dólares en prestaciones retroactivas del SNAP. Pero esas prestaciones también se agotaron.
No se pudo recuperar ninguno de los fondos.
“El problema más general es lo poco que valoramos los derechos y la dignidad de las personas con bajos ingresos que dependen de estas prestaciones, y lo indignante que resulta esto”, dijo Biberman.
Entre el 21 de diciembre de 2024 y el 1 de octubre de 2025, la HRA recibió un total de 34 532 solicitudes de sustitución de prestaciones del SNAP, y la gran mayoría de ellas —el 92,9 por ciento— presentadas entre enero y finales de septiembre no fueron aprobadas para su reembolso, lo que significa que es muy probable que los robos se produjeran una vez finalizado el periodo de reembolso federal.
Brooklyn registró el mayor número de denuncias de robos (13.235) durante esos meses, seguido de Queens (8.770) y el Bronx (6.004).
| Denuncias de robos de prestaciones de SNAP por mes | ||
| Meses | # de denuncias | Monto denunciado como robado |
| Diciembre* 2024 | 1,792 | $789,340 |
| Enero 2025 | 5,765 | $2,725,157 |
| Febrero 2025 | 3,238 | $1,705,369 |
| Marzo 2025 | 2,256 | $1,181,050 |
| Abril 2025 | 4,145 | $2,120,253 |
| Mayo 2025 | 5,612 | $2,858,670 |
| Junio 2025 | 3,982 | $1,930,185 |
| Julio 2025 | 2,406 | $1,236,466 |
| Agosto 2025 | 2,391 | $1,142,154 |
| September 2025 | 2,937 | $1,448,010 |
| Total | 34,524 | $17,136,654 |
| * Entre Dic. 21-31, 2024 | ||
| Monto denunciado como robado de SNAP por condado | ||
| Condado | # de denuncias | Monto denunciado como robado |
| Bronx | 6,004 | $2,988,025 |
| Brooklyn | 13,235 | $6,628,173 |
| Manhattan | 3,723 | $1,766,972 |
| Queens | 8,770 | $4,403,714 |
| Staten Island | 1,000 | $560,430 |
| Nota: Estos datos no incluyen las denuncias ni los importes de diciembre de 2024. | ||
Los neoyorquinos negros y latinos son “el blanco de los delincuentes”
El código postal con más denuncias por robo durante esos 10 meses fue el 11207, en East New York (Brooklyn), un barrio con una población mayoritariamente negra y latina, con altos índices de inseguridad alimentaria y una elevada participación en el programa SNAP, según datos de la alcaldía.
Parte de este código postal está representada por la presidenta del Comité de Servicios Sociales del Senado estatal, la senadora Roxanne Persaud. Este comité supervisa la Oficina de Asistencia Temporal y por Discapacidad (OTDA por sus siglas en inglés), que gestiona el programa SNAP en todo el estado.
Cuando se le preguntó por el hecho de que su distrito encabezara las denuncias por robo en la ciudad, Persaud afirmó que esto coincidía con lo que ella sabía.
“El problema persiste desde octubre de 2025”, cuando el Estado dejó de aceptar solicitudes de reembolso, explicó Persaud, “incluso en mayo de este año, lo que ha afectado a quienes no pueden enviar solicitudes de reembolso”.
La asambleísta Nikki Lucas, que también representa a parte de este código postal, afirmó que su oficina atiende continuamente quejas sobre robo de fondos a la tarjeta EBT. “Es inaceptable que familias trabajadoras, muchas de ellas negras y latinas, sean blanco de los delincuentes”, dijo Lucas.
Desde 2023, los legisladores estatales han intentado sin éxito aprobar leyes que obligaran a Nueva York a adoptar tarjetas EBT con chip, que, como se ha demostrado en otros estados como California, ofrecen una mayor protección contra la clonación de tarjetas.
Solo hasta 2025, la OTDA solicitó propuestas a los proveedores para modernizar las antiguas tarjetas de banda magnética y, hasta este año formalizó el contrato con Fidelity Information Services (FIS por sus siglas en inglés) para el suministro de las tarjetas actualizadas con chip.
La gobernadora Kathy Hochul anunció en julio 13 que, en el primer trimestre de 2027, se emitirían alrededor de 2 millones de nuevas tarjetas a los beneficiarios del programa SNAP en todo el estado. Según Persaud, esto supondrá un coste de al menos $16.8 millones de dólares este año.
En la ciudad, la HRA ha estado colaborando con organizaciones comunitarias para dar a conocer el fenómeno del “skimming”, explicando cómo se produce, cómo detectar los dispositivos de skimming instalados en los lectores de tarjetas y cómo utilizar la aplicación y la página web de EBTedge.
El mes pasado, el Servicio Secreto llevó a cabo una operación en tiendas de tres condados para descubrir dispositivos de clonación de tarjetas utilizados por delincuentes para vaciar cuentas.

lector de tarjetas de una tienda durante una
reciente investigación federal, según el Servicio
Secreto.
Cuando se le preguntó al respecto, el Servicio Secreto no facilitó los códigos postales donde se encontraron los dispositivos de skimming durante su última operación. Según el comunicado de prensa de junio, se descubrieron 15 dispositivos en Brooklyn, 10 en Queens y nueve en el Bronx, que son los distritos con más robos denunciados según los datos recopilados el año pasado.
“La mayoría de los dispositivos de clonación se encuentran en comercios que aceptan tarjetas EBT, entre los que se incluyen pequeños mercados, bodegas, mercados internacionales y tiendas pequeñas”, afirmó Michael Peck, agente especial adjunto al frente de la división de investigación criminal del Servicio Secreto.
En la operación participó personal del Departamento de Investigación de la ciudad de Nueva York, y su comisionada, Nadia I. Shihata, señaló que la clonación de tarjetas sigue siendo un problema importante para el departamento.
“Una de las medidas más significativas para prevenir el skimming será la introducción de las tarjetas EBT con chip que Nueva York comenzará a emitir a principios de 2027, una iniciativa que el DOI ha respaldado públicamente”, afirmó Shihata en un comunicado.
La mayoría de los códigos postales con mayor número de reclamaciones por robo se encontraban en Brooklyn, seguidos de cerca por Queens (en barrios como Jamaica, Briarwood y South Richmond Hill), con algunos otros repartidos por el Bronx (en lugares como Mott Haven y Port Morris) y Manhattan (en East Harlem).
La segunda zona con mayor número de reclamaciones fue el código postal 11212, que abarca principalmente el barrio de Brownsville, de población mayoritariamente negra.
“Incluso un simple vistazo a los datos demográficos muestra la persistencia de la pobreza, una de las mayores concentraciones de viviendas sociales de la ciudad y un número comparativamente elevado de personas que dependen de las tarjetas EBT y del programa SNAP”, afirmó la asambleísta Latrice Walker, que representa el área. “Dado el elevado número de beneficiarios de prestaciones y las vulnerabilidades inherentes al sistema, es lógico que los neoyorquinos del código postal 11212 sean víctimas de estos delitos con mayor frecuencia”.
Walker señaló que su oficina recibe constantemente denuncias sobre robos de tarjetas EBT.
“Las cifras reflejan una crueldad, el robo de alimentos a niños, personas mayores, personas con discapacidad y familias de Brownsville que, a menudo, no saben de dónde vendrá su próxima comida”, afirmó Walker.
Una parte del distrito de la Asamblea representada por la presidenta del Comité de Servicios Sociales, Maritza Dávila, ocupó el tercer lugar con más denuncias. Dávila expresó su preocupación, aunque afirmó que no le sorprendía. El código postal 11206 abarca partes de Williamsburg, Bushwick y Bedford-Stuyvesant, y su población es un 39 por ciento blanca y un 34 por ciento latina.
“Mi distrito cuenta con muchas familias trabajadoras, personas mayores y personas con discapacidad que dependen de las prestaciones del SNAP para llevar comida a la mesa. Cuando se sustraen esas prestaciones, las familias se ven obligadas a tomar decisiones imposibles entre la comida, el alquiler, los medicamentos y otras necesidades básicas”, afirmó Dávila.
Durante años, los legisladores estatales no han logrado aprobar un proyecto de ley que cree un programa estatal para reembolsar a las personas que perdieron sus fondos de SNAP.
Brooklyn Community Services, que gestiona el programa “Food for Families” (Alimentos para las familias), que distribuye productos frescos y alimentos gratuitos en Brooklyn, ha observado un aumento significativo en el número de bolsas de comida que ha repartido, de 500 a casi 1.000 al mes, debido tanto al robo de prestaciones como a las nuevas normas federales del SNAP.
“No fue concebido para paliar problemas como este, por lo que nos cuesta hacer un seguimiento y seguir el ritmo del problema, y todo esto ocurre al mismo tiempo que la gente está perdiendo sus prestaciones también por otras razones”, afirmó Jodi Querbach, directora de operaciones de BCS.
Dado que las nuevas tarjetas no estarán disponibles hasta el año que viene, defensores de los derechos, funcionarios municipales e incluso políticos locales han estado organizando sesiones informativas para instar a los beneficiarios del SNAP a que utilicen todas las opciones de seguridad disponibles (bloquear la tarjeta cuando no se utilice, desactivar los cargos fuera del estado, cambiar los números PIN constantemente, etc.), al tiempo que remiten a las víctimas a los bancos de alimentos más cercanos.
“Si ellos [el Estado] tenían que hacer algo, tenían que hacerlo lo antes posible, porque esto sigue ocurriendo”, afirmó Chester. “Algo así hay que abordarlo de inmediato.”
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