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En la década de 1970, el edificio de la calle East 140th Street albergaba un centro de rehabilitación fundado por activistas que reclamaban mejores servicios médicos para el barrio de Mott Haven. Ahora, una fundación comunitaria local se hará cargo del espacio.

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 28 de septiembre. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.
El sur del Bronx es famoso por ser la cuna histórica del hip-hop y la salsa.
Pero hay un dato menos conocido sobre este barrio: en su día albergó un programa, fundado por el grupo activista puertorriqueño “Young Lords”, que utilizaba la acupuntura en las orejas para tratar la adicción, lo que más tarde se convirtió en una terapia aplicada a nivel nacional para la recuperación del abuso de sustancias.
El 23 de septiembre, la organización South Bronx Unite (SBU por sus siglas en inglés) comenzó a renovar el antiguo Lincoln Recovery Center del sur del Bronx, un centro de rehabilitación que, en la década de los 70, albergó el denominado “People’s Detox Center”, fundado por activistas que exigían mejores servicios sanitarios para el barrio de Mott Haven.
SBU, una organización dedicada a la justicia medioambiental, llevó a cabo una campaña de 15 años para preservar el recinto y renovarlo como espacio comunitario dedicado a la cultura, la educación y la medicina holística.
“Vimos cómo el edificio quedó desocupado en 2011”, explicó Mychal Johnson, cofundador de South Bronx Unite, “y, como vecinos, vimos en él un activo que podía seguir aportando beneficios para la salud de la comunidad, tal y como lo había hecho anteriormente”.

ceremonia de inicio de las obras del centro. (Daniel
Parra/City Limits)
El centro comunitario, con un coste de $44 millones de dólares, situado en el número 349 de la calle 140 Este, se llamará HEArts Center. Alrededor de 100 personas asistieron el miércoles a la ceremonia de inicio de las obras, entre ellas vecinos y niños que corrieron y bailaron al son del jazz latino interpretado por la banda invitada.
El proyecto renovará la estructura existente, añadirá una ampliación en la parte trasera y conservará el carácter histórico del edificio.
El centro contará con un auditorio de unas 120 plazas, consultas médicas, aulas, oficinas asequibles y un espacio dedicado a la salud y el bienestar. Además, incorporará elementos sostenibles, como un sistema de energía geotérmica para la calefacción y la refrigeración del edificio, explicó Johnson.
“Este lugar se conocía como el People’s Detox Center”, afirmó la presidenta del condado, Vanessa Gibson, durante el evento. “Cuando cerró en 2011, mucha gente se preguntaba: ‘¿Cuál será su futuro?’. El sur del Bronx respondió a esa llamada y trabajó de forma colectiva para organizar y desarrollar un plan real. Y eso es lo que estáis viendo hoy. La creación de una coalición, amigos: para nosotros, por nosotros, la comunidad”.
El People’s Detox Center nació de un acto similar de activismo comunitario: en 1970, miembros de las Panteras Negras y los Young Lords, dos organizaciones revolucionarias de derechos civiles, ocuparon el cercano Hospital Lincoln, exigiendo a la ciudad que invirtiera más recursos para mejorar la atención en el centro del sur del Bronx, al que los vecinos de la zona habían apodado en aquel entonces “la carnicería”.
Tras ser expulsados del Hospital Lincoln por el alcalde Ed Koch, el People’s Program se trasladó al antiguo Lincoln Recovery Center, en el número 349 de la calle 140 Este, donde el centro se hizo famoso por utilizar nuevos métodos para tratar la adicción a las drogas, como la acupuntura como alternativa a la metadona.
En los años 70, la heroína devastó las comunidades negras y latinas de Harlem y el sur del Bronx. A quienes querían dejarla se les solía recetar metadona, un opioide adictivo en sí mismo que ayudaba a aliviar los síntomas de abstinencia.

En aquella época no había otros tratamientos disponibles y, para la gente sin recursos, acceder a la asistencia médica en general resultaba muy difícil, recordaba Walter Bosque del Río, miembro de los Young Lords, un grupo puertorriqueño de defensa de los derechos civiles que, junto con las Panteras Negras, vio una posible solución en tratamientos alternativos más económicos.
“No hay que olvidar que, allá por los años 70, no disponíamos de todo lo que hay ahora, de todos los servicios que se ofrecen actualmente”, dijo Bosque del Río, el primer acupuntor puertorriqueño colegiado. “Por aquel entonces, simplemente les dábamos lo que podíamos, que era mucho cariño, educación política y clases de historia”.
En lo que respecta a la acupuntura, algunas personas se mostraban recelosas ante las agujas, recuerda Bosque del Río. Para otras, la falta de acceso a la asistencia sanitaria les llevaba a desconfiar por completo de esta práctica.
“Mucha gente solo hablaba español”, recordó Bosque del Río, “así que teníamos que explicarles que les iban a hacer acupuntura, pero que no se iban a drogar porque las agujas no contenían medicamentos ni heroína”.
Tras el tratamiento de acupuntura, algunas personas seguían sintiéndose engañadas porque su ansiedad había remitido y no entendían cómo había sucedido.
“Muchas veces tuve que romper las agujas para demostrarles que no había nada dentro, porque se sentían muy relajados tras el tratamiento”, explicó Bosque del Río.
Empezó a colaborar con el People’s Detox Center mientras estudiaba enfermería, en 1971.
“El mejor recuerdo fue cuando regresamos de Montreal con nuestros títulos en acupuntura”, recordó Bosque del Río. “Al llegar aquí, nos dimos cuenta de que el estado de Nueva York no permitía ejercer a ningún acupunturista a menos que fuera médico, así que no podíamos ejercer. Por eso abrimos la escuela de acupuntura”.
Se llamaba Lincoln Detox Acupuncture School, y tras recibir formación oficial, Bosque del Río y otros sólo podían practicar la acupuntura bajo la supervisión de médicos. Allí, él y otros activistas como Mutulu Shakur enseñaron a otros lo que habían aprendido y desarrollaron el protocolo de acupuntura de cinco puntos, que desde entonces se ha estandarizado como el protocolo de la Asociación Nacional de Desintoxicación mediante Acupuntura.
El centro continuó con sus actividades hasta que, en 2010, los medios informaron que se trasladaría a un centro de diagnóstico cercano.
Fue entonces cuando South Bronx Unite puso en marcha su campaña para conservar el edificio para la comunidad.
“Como organización, pensamos que debíamos elaborar un plan para promover realmente la salud y el bienestar, así como las artes, la cultura y la educación”, explicó Johnson. “La comunidad concibió este proyecto, al que denominó HEArts Center, con el fin de proporcionar estos servicios esenciales que podrían ayudar a contrarrestar algunas de las desigualdades estructurales y las necesidades que tiene la comunidad”.
La organización —a través de Mott Haven–Port Morris Community Land Stewards, que creó en 2015 con este fin— tendrá un contrato de arrendamiento de 49 años sobre el edificio, con dos opciones de renovación de 25 años cada una, lo que suma un total de 99 años, mientras que la alcaldía conserva la propiedad. Este modelo se conoce como “Community Land Trust” (fideicomiso de terrenos comunitarios), que otorga a una organización sin ánimo de lucro gestionada por la comunidad la facultad de poseer y administrar terrenos.
Una de las partes más difíciles —además de recaudar los fondos necesarios para el proyecto— fue convencer a la alcaldía que el plan era viable, reconoció Johnson.
“Tuvimos que convencer a la alcaldía que se trataba de una visión creada por la comunidad y respaldada por la comunidad local”, añadió.
La labor de promoción en torno al proyecto comenzó durante la administración de De Blasio, que aportó los $5.000 dólares iniciales. En 2015, South Bronx Unite ayudó a constituir el fideicomiso inmobiliario y, a continuación, elaboró una propuesta a partir de un estudio de viabilidad.
“Eso llevó un par de años, y [nosotros] seguimos movilizando a la comunidad en torno al edificio, organizando eventos en sus alrededores”, explicó Johnson.
En 2023, NYC Health + Hospitals seleccionó su propuesta para desarrollar el centro recién renovado, y el Concejo de la ciudad aprobó el subarrendamiento de 49 años el año pasado.
Varias administraciones han aportado $15.25 millones en financiación de capital, con apoyo adicional procedente de la Autoridad de Viviendas del Estado de Nueva York, el Departamento de Conservación Medioambiental, la Autoridad de Investigación y Desarrollo Energético, el Consejo de las Artes y una larga lista de organizaciones privadas y sin ánimo de lucro.
Está previsto que el HEArts Center abra sus puertas a finales de 2028.
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